Andaba yo por las orillas de los caminos y regatos en busca de una planta con propiedades medicinales cuando me encontré con las libélulas que me hicieron volver a los años de la infancia, cuando era creencia popular que estos animales eran portadores de la mala suerte y las desgracias y se relacionaban con la muerte.
Se conocían como "caballos del diablo" pues decían que sobre ellas montaban las brujas para dirigirse a sus "aquelarres", y aunque nos hicieron creer que tenían un poderoso aguijón,no por ello dejaron de ejercer sobre mi una poderosa atracción y en más de una ocasión acabaron mis pies calados de agua en los regatos, tratando de capturar alguna y arrancar sus coloridas alas para meterlas entre las páginas de los libros.
En según que cultura las libélulas tenían un sentido positivo o negativo y hay numerosas leyendas sobre ellas.
Antiguamente en Australia creían que cuando una libélula revoloteaba alrededor de un caballo era porque este estaba enfermo.
En la cultura japonesa las libélulas son un símbolo de victoria, éxito, felicidad y fuerza.
En las tribus indígenas las libélulas simbolizaban la pureza que se representa con el agua,es decir, el agua es el elemento que encarna la pureza.
Una de las leyendas dice así:
"Llegó la sequía a una pequeña aldea de un lugar muy lejano. Los agricultores de la misma tuvieron que marcharse a buscar otros lugares donde poder sembrar. En su desesperación dejaron olvidados a dos niños; llevando días solos el niño pequeño no dejaba de llorar, su hermano construyó una libélula de juguete para intentar entretenerle y consolarle. De repente, la libélula cobró vida y apaciguó a los espíritus del cultivo quienes devolvieron las lluvias dando a la aldea una gran cosecha de grano".
"Mi amor flota con nenúfares en un estanque de libélulas azules...."
Manolo García compuso esta letra para una de sus canciones.