He descubierto que si algún día tengo que elegir otro lugar donde vivir que no sea Cantabria, no me importaría que ese lugar fuera Lanzarote.
Se hizo realidad, gracias a la generosidad de mis niñas un sueño que nunca pensé se viera cumplido y desde que lo he vivido pienso igual que Saramago cuando dice: "Lanzarote no es mi tierra pero es tierra mía".
No voy a hablar de aquellos lugares que todos conocemos en los catálogos de las agencias de viajes.
Prefiero hacerlo de esos otros que pasan más desapercibidos, pueblecitos de pescadores como La Santa con su puerto y su intenso trafico marítimo.
De las flores de los cactus y del cultivo de la cochinilla para teñir los tejidos con los colores de la isla.
Del taxista alemán que nos llevó a la playa de Las Conchas y nos contaba lo duro que ha sido el invierno.
Llovió tanto y con tanta fuerza durante media hora un día, que hizo que se hinchara la madera y no podían abrir puertas ni ventanas
Mejor huir de "aglomeraciones" y buscar pueblecitos vírgenes como Playa Quemada...
...y bajar hasta su playa de fina arena volcánica aunque sea renegando, como lo hizo mi santa que creyó que en vez de bajar estaba subiendo a Tresviso.
Dejarse llevar por la estela plateada del mar cruzando desde Orzola a La Graciosa...
...y perder la mirada hacia Montaña Clara...
...en el Árchipielgo Chinijo, uno de los pocos lugares de Europa donde aún no llegó el asfalto que fue declarado Reserva Marina en 1995, Reserva de la Biosfera en 1992 y Parque Natural en 1984.
Degustar los vinos blancos, aromáticos y afrutados de La Geria, cultivadas sus vides con mimo.
"Con su escudo de arena, ni el sol las abraza, aunque las calienta; aunque las depura; ni el agua copiosa las roba, aunque las fertiliza"
Madrugar para entrar en el Volcán del Cuervo y rodear su perímetro de tres kilómetros y recrearse con la gama de colores ocres, grises verdes y ver como crece una tímida vegetación que cuidan con gran esmero rodeándola de piedras volcánicas para no ser pisoteadas.
Intentar ser amables con sus moradores, como este lagarto atlántico,una especie de lagarto gigante endémico de las Islas Canarias orientales, difícil fotografiar pues se mimetiza con la roca volcánica...
...y por encima de todo disfrutar de la amabilidad de un pueblo y unas gentes que se desviven en todo momento por hacer la estancia más agradable.
Y si, visitamos todo lo visitable, Los Jameos del Agua, La Cueva de Los Verdes, Timanfaya, El Golfo, las salinas Los Hervideros, La Costa Papagayo con sus playas y sus calas, La Fundación y la casa de Cesar Manrique, el Lago Verde...comí gofio, mojo verde y mojo picón, sancocho y bocinegro, pero si algo me impactó fue la visita a la Casa de Saramago de la que no contaré mucho para no desvelar secretos.
Allí, en uno de sus salones tomé esta foto.
"Don Quijote Derrotado que regresa de perder todas las batallas y sin embargo es, para siempre y
en todo el mundo, el maestro que se invoca cuando se emprende una
empresa osada."
.
Y me fotografié con el olivo de Azinhaga, me emocione como hace mucho que no me emocionaba, noté su presencia, acaricié la silla donde escribía, me senté en la piedra negra desde donde contemplaba el mar, escuché sus versos cantados en la voz flamenca de Esperanza Fernández...y muchas cosas más que no se pueden revelar, que dejé escritas en el libro de visitas.
A ti regreso, mar, al sabor fuerte
de la sal que el viento trae hasta mi boca,
a tu claridad, a esta suerte
que me fue dada de olvidar la muerte
aun sabiendo que la vida es poca.
A ti regreso, mar, cuerpo tendido,
a tu poder de paz y tempestad,
a tu clamor de dios encadenado,
de tierra femenina rodeado,
cautivo de la propia libertad.
A ti regreso, mar, como quien sabe
de esa tu lección sacar provecho.
Y antes de que la vida se me acabe,
en voluntad tornada, armaré el pecho.
SARAMAGO, José. "A ti regreso, Mar". Poema.