Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

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Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la determinación, sabio ermitaño,leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.
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11/4/26

ABRIL EN MI CORAZÓN


 
Artemis II ha regresado de nuevo a la tierra y dicen las noticias que el ser humano ha vuelto a hacer

 historia.

¿ De que historia nos hablan?.

Cuando del cielo caen bombas

 en vez de los pétalos de cerezos en flor

¿ quien quedará para recordar?.

La historia verdadera es la del hombre que ara la tierra.

El que se detiene para escuchar el canto de los pájaros.

Historia es ver salir el sol cada mañana

y que sus tibios rayos

den calor a las gotas de rocío

que la noche dejó descansando

sobre las hojas del ceibo florecido.



 


8/4/15

LOS PUEBLOS DE LOS PICOS.

Tudes,Liebana (Cantabria)
Sotres,(Asturias)
Cordiñanes,Valdeón (León)
Santa María de Valdeón,(León)
Tresviso,(Cantabria)
"Cantabria Infinita", "Asturias Paraíso Natural", "Castilla y León es vida".
 Tres "Slogans", tres comunidades que comparten los tres macizos de los Picos de Europa y alguno de sus numerosos y bellos pueblos ha sido mi lugar de peregrinación esta Semana Santa.

Y en cualquiera de ellos podría haber sucedido la historia que aquí os cuento, sacada del libro "Los últimos pastores de Los Picos de Europa" de Ernesto Bustio Crespo y José Luis casado Soto.

Por lo menos desde la primera mitad del siglo XIX, tanto Tresviso como  Bejes y Sotres contaban con  escuela de primarias letras, las cuales, ya en el siglo XX, estuvieron atendidas por un maestro y una maestra. Por lo menos durante esa última centuria, tanto niños como niñas acudían entre los seis y los catorce años a la modesta escuela. En la villa tresvisana, antes de la guerra, la maestra les llevaba todos los días durante el recreo a visitar el Santísimo y por las tardes al catecismo; los primeros viernes a comulgar; "todas sabíamos el Rosario de punta a punta". Se tenía memoria de que por lo menos de entre los vecinos de Tresviso tres llegaron a sacerdotes, no obstante, el primer bachiller elemental civil se graduó en el Instituto de Potes a finales del siglo XX.
  Probablemente a consecuencia de la desaparición del señorío, parece que hacia mediados del siglo XIX Tresviso estuvo más tiempo del debido sin cura. Algunos escritores y poetas llaniscos recogieron la historia, ciertamente llamativa, de alguien que ocupó la parroquia haciéndose pasar por sacerdote. Según los escritos, un tal José Manuel de Cué y de la Borbolla, zapatero remendón en Pimiango, de 61 años de edad, enterado de la oportunidad que el caso ofrecía, se personó en la villa arriscada entre peñas, allá por el año 1842, diciendo que era el nuevo párroco. El haber sido monaguillo en su primera juventud y el dominio de la jerga gremial llamada "mansolea", que mezclaba con algún que otro latinajo, le permitieron engañar a los rústicos vecinos de la villa y proporcionarles la cura de almas, a cambio de disfrutar durante algún tiempo de posición desahogada, sedentaria y respetable.
  Pasados seis meses, según la leyenda, fue reconocido por un mendigo, según el poema, por el sacristán, situación que tuvo la virtud de dar con sus huesos en la cárcel por el mismo tiempo que había ejercido el ministerio sacerdotal. Si no fuera cierta la historia, desde luego resulta verosímil y, en todo caso, pone de manifiesto tanto la credulidad y sencillez que las gentes de la costa suponían a los habitantes del interior de los Picos, como la fama de su aislamiento secular. Tresviso volvió a estar sin párroco desde la guerra hasta 1956 y , desde diez años más tarde, tampoco cuenta con cura residente.

Mucha culpa de esta entrada la tiene "Cabopá" y a ella se la dedico, y si queréis saber por qué, entrad en esta ventana que se ve el Mediterraneo.
Un besico,Carmencica.
No dejemos morir a los blogs.

2/11/08

CATASTROFE DEL MACHICHACO



El obispo Sánchez de Castro con los huerfanos recogidos
tras la explosión del Cabo Machichaco


Hace 115 años el pueblo y la ciudad de Santander sufrieron, en un instante, la mayor tragedia padecida hasta entonces por una ciudad portuaria europea. La causa fue la explosión de un barco atracado en sus muelles, y cargado con más de 5O toneladas de dinamita.
Era una multitud la que contemplaba los esfuerzos que se venian realizando para intentar apagar el incendio declarado a bordo del vapor Cabo Machichaco. La explosión de su mortifera carga, a las cinco menos cuarto de la tarde del 3 de Noviembre de 1893 , acabó fulminantemente con la vida de más de 500 personas, hirio gravemente a otras tantas y destruyó gran parte de la ciudad.
Dejó así mismo gran número de huerfanos y un inmenso dolor solo aliviado con el paso de las generaciones.
La sociedad civil se vio seriamente afectada , pues en el momento de la explosión se encontraban sobre el barco siniestrado la practica totalidad de las autoridades civiles y militares, así como tecnicos,armadores y marineros de Santander.
La detonación acabó con todos ellos, de modo que la ciudad quedó practicamente descabezada.
La detonación provocó un verdadero terremoto, que abrió paredes , derribó tabiques, balcones y miradores y destrozó la totalidad de los cristales en un radio de varios kilometros.
El resultado fue 61 edificios destruidos, de ellos 25 en ruina por la onda expansiva y 36 por el incendio, además de otros 86 seriamente afectados. Cifras que, unidas a las grandes perdidas de mercancias quemadas en los almacenes y negocios fueron altamante significativas para una ciudad de 50.000 habitantes.
La explosión del Machichaco tuvo una trascendencia universal, a través de los medios de comunicación, fue objeto de asombro, consternación, solidaridad y discusión política por todas partes.Entre otras cosas, obligó a reconsiderar las legislaciones sobre el transporte de materias explosivas e inflamables. Pero también motivó en todo Occidente la reflexión sobre las dos caras del progreso, la de la riqueza y bienestar y la del desastre incontrolado.
La reflexión que me hago es , como todavia siguen existiendo en el interiorde nuestras ciudades puertos y estaciones de ferrocarril depositos con mercancias peligrosas.