Salí del mar buscando la calma del pantano
huyendo de la tempestad,
harto de recoger vientos que no sembraron mis manos.
Solté el lastre del rencor,
pésimo polizón para acompañarme en éste viaje,
y seguí lanzando las redes a un mar implacable,
intentado atrapar la cordura que tanta falta nos hace.
No poseo el control del océano
pero seguiré aferrándome al timón
y seré el dueño de mi propio naufragio.
...y mientras tanto suena




