Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

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Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la determinación, sabio ermitaño,leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

29/10/23

EL PARAÍSO PERDIDO.


 " Viejo, ¿ por qué compras tantos rollos de papel de plata?.

 Para mis pecados, contestó, para embellecerlos".

"Escribo mis pecados en un trozo de papel de aluminio y lo dejo en el suelo con una piedra en la esquina para que no se vaya volando. Luego me aparto. Me alejo porque entonces de lejos, los pecados se vuelven bonitas cosas plateadas que reflejan la luz del sol tan intensamente que el cielo se queda sin nada".

El texto lo he sacado del último libro que he leído:

"El verano que lo derritió todo".

Tiffany Mcdaniel

Muy recomendable.


En 1667 escribió John Milton El Paraíso perdido y está de plena actualidad.

"Cuando la razón lucha con la fuerza, por más que sea empresa ardua y temeraria, la victoria debe estar de parte de la razón".

Escribo con el alma hundida en el pesimismo, la razón va perdiendo, está herida de muerte.

Lo veo cada día en esos brazos y esas piernas inertes, de niños inocentes, sin vida, colgando de otros

brazos sin apenas fuerzas para sostenerse.

Si alguna vez existió, hemos perdido el Paraíso.





3/10/23

EL DESAFÍO


 Cae la tarde,

 el sol caprichoso se esconde tras las montañas.

Hasta hace bien poco se ocultaba en la mar,

 dejándose  mecer por las olas.

En el horizonte, una luna roja desafiante.

La  ofendida flor no huye y acepta el desafío,

 mostrando a la noche su rojo más encendido.

Y  al amanecer,

 cuando por el Oriente  asome el sol,

humildemente le ofrecerá su victoria,

 dejando que al calor de sus rayos,

se disuelvan las gotas del rocío.
 

Y mientras escribo suena un canto al amor y a las montañas.