El día amaneció cargado de color y de nubes que surcaban el cielo empujadas por el viento.
Esas nubes pronto taparon el Bistruey, Peña Sagra y Los Picos, pero a ras del suelo nos dejaron ver florecer las prímulas...
...los cerezos y los ciruelos.
Dejaron que viéramos pinceladas entre verdes y grises de algunos de los más bellos pueblos de Liébana, antes de entrar...
...en un bosque donde los árboles parecen que han luchado contra el oleaje de un mar tempestuoso dejando sus ramas como velas desarboladas.
El puerto de esa batalla está mucho más arriba, en lo alto de la montaña...
...y para ello hay que echarle agallas.
Escoltan nuestro andar árboles que nos miran asustados...
...y nuestras botas pisan suelos alfombrados.
Hemos ganado la batalla a la niebla y las nubes y tomamos pacíficamente el cresterío de Peña Porrera, (1.271 m).
Con buen animo comenzamos el descenso...
...hasta Dos Amantes.
De Liébana es todo bello, hasta el nombre de sus pueblos.
Y aquí la muestra de que caminamos por zona osera y para aquellos que pasan sin ver sepan que por la noche el oso anduvo afilando las garras.
El pueblo del inicio de la marcha es Perrozo.
Un buen amigo, ausente de la tierruca tiene allí sus orígenes.