Agotado y cabizbajo,
creyó haber llegado,
cuando levantó la vista,
ante sí,
tenía un reto más grande,
más no se arredró,
un suave viento le susurró al oído:
"La victoria siempre está en la cima".
"El sol se quedó quieto,
dejó de soplar el viento,
se fueron sin despedida,
nos invadió el miedo,
nos robaron la alegría".
Sólo de lo negado canta el hombre,
sólo de lo perdido,
sólo de la añoranza,
siempre de lo mismo.
Escucha aquí, los versos de Agustín García Calvo, cantados por Amancio Prada.