Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

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Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la determinación, sabio ermitaño,leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

20/3/16

ESTA PRIMAVERA...¡¡¡EMBÓSCATE!!!

Elige un camino o sendero, la mayor dificultad será elegir entre tantos como tenemos en Cantabria.
En cualquiera de ellos los árboles te estarán esperando con los brazos abiertos,
 y el suelo bien mullido de hojas secas.
Ellos llenaran tus pulmones de aire fresco y limpio y pintaran tú alma de verde.
Deja que te arrullen las aguas del bosque.

Y es que como dice Joaquín Araujo:

  "Somos como somos porque una vez fuimos bosque".

16/3/16

DONDE SE POSA EL RESPLANDOR DEL SOL

Todo llega, años esperando este momento.

 Muchos de vosotros conocéis esa parte de mi vida compartida desde hace treinta y seis años con Mila, si, esa mujer de la que me es difícil enumerar todas y  cada una de las razones por las que elegí vivir con ella.

 Sin duda una de las más admirables es la capacidad que tiene para sosegarme.

En los momentos difíciles de la vida es como ese puerto donde todos los marineros quisieran atracar cuando más arrecian las tormentas.

Desde el principio de nuestra convivencia, solteros aún, viví de cerca un acontecimiento que había marcado desde los siete años su vida, un suceso que yo recordaba vagamente desde mis ocho años cuando una tragedia ocurrida en la Costa de la Muerte convulsionó toda Cantabria.

El naufragio del petrolero Bonifaz arrastró para siempre al fondo del mar, allí, Donde se posa el resplandor del Sol a sus padres, Gregorio y Ángela y allí reposan.

Hoy después de tantos años y gracias a Francisco García Novell, (gracias Paco), se cierra un duelo que no se pudo hacer hace más de cincuenta años.

 Cuarenta y siete años y algunos meses después de aquel terrible suceso, en la noche de difuntos, al abrir el correo electrónico encontré un mensaje de Milagros Pereda Muñoz, una de las hijas de Gregorio Pereda, engrasador del Bonifaz desaparecido en el naufragio. Unas lineas sencillas que consiguieron estremecerme y emocionarme como muy pocas veces:

  "Hoy me siento especialmente sensible y triste- me decía-, y por eso me dirijo a ti que tanto sabes de mi dolor. Estoy asomada a la ventana, mirando a la gente con sus flores camino del cementerio para honrar a sus seres queridos, y viéndoles he vuelto a desempolvar la caja de los recuerdos, esa que siempre cuesta tanto abrir, y he revivido una vez más aquel lejano día cuando yo estaba jugando en la calle con las amigas y mi madre se fue a La Coruña para encontrarse con mi padre. Me llamó muy contenta para despedirse, el taxi la esperaba pero no quería marcharse sin darme un beso. Me dijo que en casa me había dejado tantos caramelos como días iba a estar fuera con mi padre; y me pidió que me comiera uno solo de esos caramelos cada tarde al regresar de la escuela y así podría saber los días que faltaban para que ella regresara.
Aquel fue su último beso. Y su último abrazo.
 Y es que yo me comí todos los caramelos, pero ellos nunca más regresaron.
  Mi madre aquel día, al despedirse, me dijo que llevaba en el bolso las fotos de mi primera comunión, que acababa de celebrar en el colegio en el mes de mayo, para enseñárselas a mi padre.
   Algunas veces desde entonces, sin poder remediarlo, he imaginado esas fotografías desperdigadas por el mar....

  Donde se posa el Resplandor del sol editado por la Editorial Circulo Rojo será presentado los próximos días veintinueve, treinta y treinta y uno de marzo en la Biblioteca pública de Polanco, en el Ateneo de Santander y en la Casa de cultura de Santoña.

Posteriormente irá presentándose en diversas ciudades y pueblos de España, Plentzia, Cartagena, Madrid, Muros... 

Su autor,Francisco García Novell, autor entre otros libros de "Náufragio del Principe de Asturias" (el Titanic español del que el pasado cinco de marzo se cumplieron cien años de su hundimiento), ha donado a la Asociación de "Náufragos de la Mar, una parte del dinero recaudado por la venta del libro.


2/3/16

PUENTE DE MIRONES

Bajan mansas hoy, las aguas del río Miera, hace unos días saltaban bravas entre las peñas.

Bajan frías de la nieve del Puerto de Lunada, y tienen la solera del viejo glaciar que moldeó estas tierras.

En su valle se fundaron pueblos con blasones y apellidos de abolengo: Rubalcaba, Lierganes, Mirones, La Cavada...

Escondidos entre la abundante vegetación quedan restos de molinos, antiguas ventas, humilladeros y vestigios de calzadas romanas con el empedrado aún visible donde no ha llegado  el asfalto o el hormigón.

Escondido y solo señalado por un humilde cartel, a la orilla de la carretera está el "puente romano" de Mirones que data de mediados del siglo XVIII . 

Fue construido para sacar la madera de los montes que alimentaba La Real Fabrica de Cañones de La Cavada.

Cuantos hatos de madera vería pasar su único y solitario ojo  y cuantos caminantes con sus caballerías desgastaron el piso empedrado de cantos rodados y lajas de piedra caliza cuando cruzando el puente buscaban salidas a los puertos que llevaban a las tierras de Burgos y La Rioja.

La pureza de estas aguas mantiene una rica y variada fauna, en ellas se bañan las nutrias y por las orillas entre avellanos revolotea el martín pescador.

 Que  ricas, aunque sean chicas, son sus  avellanas.


25/2/16

EPITAFIO LAPIDARIO

 Quizá su venganza sea esa, tardar tantos años en volver con la respuesta.

Tantos como los que pasaron para manifestar que te querían.

20/2/16

SENDA DE URSI

Una senda para enamorar y disfrutar con todos los sentidos.
  Antes de llegar se vivieron momentos de emoción y suspense cuando  hubo que esperar el paso de las quita nieves, pues desde dentro del autobús este era el aspecto y la huella que dejaban los neumáticos sobre el asfalto, antes de llegar a Brañosera.
Más que una ruta es una visita a un museo al aire libre y ya en el punto de partida, a pesar del frío y la nieve que comenzaba a caer, todo nos sonaba a música salida de instrumentos que solo la imaginación del autor supo construir.
La misma imaginación que nos hace creer que las hormigas huyen del frío suelo para buscar el calor de las chimeneas en los tejados
Donde la piedra también huye y se escapa para  sentirse libre en los prados todavía verdes, donde aún la nieve no ha cuajado.
Donde el barro que va a hacer más pesadas nuestras botas ha pasado por las manos del maestro ceramista y así, fundido con el cristal  guarda el calor que no saben guardar los guantes que llevamos.
Esta es otra muestra de la fantasía desbordante de las esculturas que nos podemos encontrar...
...aprovechando y dando forma de manera prodigiosa hasta las piedras que por el suelo se pueden encontrar.
Espacio eminentemente ganadero, en el camino los abrevaderos y pilones se convierten en espejos multicolores.
Y los caminos sinuosos juegan con nosotros,  nos intrigan sin decirnos a donde nos van a llevar.
Nada desentona, en este paisaje todo es acorde...
... ni siquiera el caballito de mar, tan lejos de las olas se siente fuera de lugar.
Dicen que es buena la tierra donde nieva y hace sol, y es verdad, la montaña palentina guarda secretos que está deseando enseñar.
Bosques, paisajes, aldeas, historia, vestigios mineros...
...caminos que se andan con alguna dificultad, antes de llegar a la cima de Peña Cildá...
...el viento ondula la nieve y nos empuja hacia la cima sobre la que se adivinan oscuros nubarrones...
...que precipitan la bajada pues descargan sin piedad la nieve que llevaban en la panza guardada.
Ni siquiera el bosque sirve de refugio,  caminamos sobre el mullido suelo de hojas y el único sonido que se escucha es el de la nieve al crujir bajo los pies.
Desde el portal de la iglesia que nos cobijó mientras reponíamos las fuerzas, vemos como la nieve va cubriendo el valle y las lomas por donde continua la ruta que no vamos a poder terminar.
La Guardiana del Pilón, otra bonita muestra de las esculturas que aún nos quedan por encontrar en un abrevadero cubierto para que no se hiele el agua...
...que recibe de la fuente que hemos dejado atrás.
Se puso seria la cosa, los quita nieves pasan echando sal y hemos de acortar la ruta caminando por el asfalto mientras arrecia la ventisca.
A pesar del cielo gris el día termina con color...
...que no calor, hasta los cardos secos se empiezan a cubrir con un abrigo de algodón.

Nos quedaron esculturas por ver así que más tarde que pronto pienso regresar.
Quizá sea en primavera y veremos algunos colores más.

Y si de Ursi queréis saber más, aquí habréis de pinchar.

30/1/16

MANOS A LA OBRA

Manos a la obra, porque hay que pasar de las palabras a los hechos y con más voluntad y entusiasmo que medios, un numeroso grupo de voluntarios nos reunimos hoy en la playa de Oriñon, para tratar de cambiar el color negro en que quedaron convertidas las laderas y los montes de este bonito enclave cántabro, tras los voraces incendios que toda la región sufrió el pasado mes de diciembre.
Mientras el Gobierno Autónomo continua haciendo las valuaciones del terreno calcinado y calculando el coste de la reforestación de las zonas afectadas en noventa y dos millones de euros, que piensa reclamar al Gobierno Central,(ya los vimos), esta iniciativa quiere ser el reflejo y el espejo donde cada vez  nos hemos de mirar más, poniéndonos en marcha y llevando a cabo medidas utópicas que se pueden ver cumplidas, sin esperar nada de quienes siguen arrascandose la barriga y mirándose al ombligo desde sus poltronas.
Estamos bien sin gobierno, así que...
...ladera arriba para repoblar lo que otros destruyen
 Nos esperaba el suelo calcinado. Ahí crecían cantidad de encinas de pequeño tamaño que tardan tantos años en tener un buen porte y por culpa del fuego y de las manos de tantos descerebrados no llegaran nunca a dar el tupido, verde, precioso y característico aspecto a la roca caliza del singular encinar cantábrico que crece al borde del mar. 
Aporté por mi cuenta numerosas semillas de roble y acebo y como me acompañé de un buen equipo, Chema fue el encargado de ir enterrando por la tierra humedecida con las lluvias del pasado jueves las bellotas.
Marta y Chuchi plantaron los laureles y los acebos.
Y yo planté encinas y me encargué de pisar bien la tierra para que no se pudran las raíces.
Centenarios robles y castaños consumidos por el fuego.
Si se quejaron mientras ardían nadie se detuvo a escucharlos, parecen pecios de barcos hundidos...
...en ese mar cercano.
 Solo ansío  que con el paso de los años, cuando las olas de ese mar levanten sus crestas de espuma, vean el monte como lo recuerdan desde hace tantos años.