Con el nombre de Torbina (1315 metros de altitud) aparece este pico en los archivos de los primeros trabajos de topografia realizados en mil ochocientos y pico y "Turbina" como lo conocen los moradores de los pueblos que para eso pregunté a una paisanuca cuando bajamos y que poco menos que asutada cuando nos vio pasar calados de agua exclamó: "Valgame Dios,hay que estar locos para subir con este día al Pico Turbina"
Yo empecé en Arangas la ruta con mucha ilusión pues pensaba: "Hoy voy a sacar una foto al Picu Urriellu como la que tiene mi amigo Carlos en la cabecera de su blog:
"Trabajando por un sueño"
Y no defrauda la ruta ni en los inicios pues a poco que vamos ascendiendo y teniendo en cuenta que partimos de niveles cercanos al mar Cantábrico hemos de subir mil metros de desnivel continuado, lo que nos permite ver los pueblos del valle luciendo entre los prados verdes y algunos tímidos rayos de sol.
Nos encontramos en plena Sierra del Cuera, un cordal montañoso entre Los Picos de Europa y el mar que en linea recta está a muy pocos kms de distancia en el oriente asturiano.
Las altitudes de esta Sierra son modestas en comparación con Los Picos que permanentemente vigilan nuestra ascensión, pero no por ello deja de tener lugares de difícil acceso con las características y los inconvenientes de la roca caliza, con sus depresiones y peligrosos "jous" cubiertos por la nieve.
Nieve que pronto se hace presente y las raquetas se han quedado en el autobús, empezamos a pensar si no nos habremos confiado demasiado al hacerlo.
Aunque es una zona donde predominan las nieblas en cualquier época del año parece que de momento nos hemos librado de ellas y seguimos avanzando.
Aunque no lo parezca en esta Sierra es un espacio vivo y desde tiempos inmemoriales ha estado habitada por los seres humanos que han sabido explotar sus vetas minerales y aprovechar los pastos para el ganado, buena muestra de ello son las majadas que entre fresnos desnudos encontramos por el camino.
El GPS dice que nos hemos pasado de cota y recuperamos la ruta que nos marca arrastrando el culo por la nieve como en los mejores años de nuestra infancia.
Aparentemente la cima no tiene más que un casetón con una placa de energía solar que alimenta una antena.
Nos ha acompañado hasta la cima el buen tiempo y la nieve en buen estado no ha sido dificultad para caminar por las crestas...
...pero a pocos metros de la cima y de una forma totalmente repentina se desató un viento del demonio que nos hizo echar las manos más de una vez.
Las nubes aparecieron tan de repente como el viento y no presagiaban nada bueno.
Apenas cinco minutos pudimos estar en la cima, poco tiempo para poder disfrutar de las vista del Mar Cantábrico que desde allí se tienen, toda la costa asturiana y buena parte de la de Cantabria pues hasta el Monte Buciero en Santoña se distinguía además de los grandes arenales y playas y las desembocaduras de los ríos.
Eran las dos de la tarde y las nubes en un santiamén lo cubrieron todo....
.... de forma precipitada sacamos la foto del grupo en la cima y sin demora comenzamos a bajar y ya está nevando.
El viento hace de las suyas y se lleva guantes, cubre mochilas e impide el vano intento de alguno por abrir un paraguas. ¡Y las raquetas en el autobús!
Guardo la cámara pues cada vez es menor la visibilidad y no quiero que se me vaya a mojar...
....y me quedo con las ganas de fotografiar al Picu que se ve que está a gusto dejándose acariciar por las nubes y apenas su silueta me deja adivinar.
No podemos detenernos hasta llegar al autobús que nos espera en el pueblo de Alles y cuando comemos son ya más de las cinco de la tarde.