Nada hacía suponer cuando salímos de casa el sabado a las siete y media de la mañana, que en Los Picos luciera este día tan despejado y que para ver las nubes no hiciese falta elevar la cabeza, pues se encontraban rendidas a nuestros pies.

Partiendo del Jito de Escarandi a 1322 metros de altitud, nos proponemos llegar hasta el Pico Boru de 2129 metros y desde allí cresteando llegar hasta Cueto Tejau de 2159 metros. Es el Pico más visible del Macizo Oriental de los Picos de Europa.

Empezamos subiendo por la pista que lleva al refugio o casetón de las minas de Andara.
Es Andara una mole peñascosa donde en la década de los años cuarenta del siglo XIX se descubrieron ricos yacimientos de zinc y se puso en marcha un proceso que cambio totalmente las formas de vida de estos pueblos de altura, Sotres, Tresviso, Bejes...
La expoliación de las minas fueron la causa de la desaparición del
Lago de Andara, cuando una carga de dinamita mal utilizada provoco una grieta por la que se filtraron las aguas que ocupaban 11,6 hectáreas y tenían 15 metros de profundidad.

Abandonamos la pista para comenzar a ascender. Sin perder de vista el pico pasamos por invernales y majadas y dejamos atrás el pueblo de Sotres cubierto por las sombras de las montañas.


A la izquierda tenemos el Pico Silla Caballo, llamado así por el parecido que tiene con una silla de montar.
Aunque parezca sorprendente estas peñas vienen siendo transitadas por los hombres desde la Prehistoria.


Desde Brañaseca la vista del macizo es espectacular, aquí hacemos un alto para reponer fuerzas.
Muy cerca hay unas cruces que recuerdan un desafortunado accidente ocurrido en 1982 en el que fallecieron los ocupantes de un helicóptero, tres guardias civiles y la senderista a la que habían socorrido.Aun quedan en el entorno restos del aparato.

Foto para dejar constancia, no vaya a pensar alguno que no estuve allí.
No hay mucho que dudar viendo lo que tenemos delante y echamos a andar sobre las peñas.

Manuel y mi "cuñao" ya están arriba y cuando llegamos se mofan de que se han comido la cecina de León que llevaban y no nos han dejado probar "bocao". Habrá que tenérselo en cuenta para la próxima vez.


El esfuerzo se ve compensado con las vistas que tenemos desde la cumbre.

A Sotres ya llegaron los rayos del sol...


...y los hayedos visten con colores de otoño.