
Viniste a este mundo el día de noche buena lo mismo que el Mesías.
El mayor de 8 hermanos, no hace falta decir más, para entender que apenas tuviste infancia y tu adolescencia fue prematura.
Tuviste que hacer tareas de mayor y ser el sostén de tus hermanos cuando nuestro abuelo se fue a la guerra y aún después con la post guerra. No tuviste escuela y de enseñarte se encargó la vida. Fue duro el aprendizaje, pues no tuviste ni lapices ni libros, más sin ellos aprendiste a distinguir el bien del mal, a juzgar a las personas por lo que son, no por lo que tienen.
Siempre fuiste generoso, hasta el extremo de que recuerdo un día que a nuestra casa llegó un mendigo a pedir limosna y le diste 20 duros y mama le hizo una tortilla, cuando ya se había marchado echaste en falta una botella de vino, lo seguiste hasta alcanzarle por el camino y le dijiste: "hombre por favor no me haga esto, cuando acabe con el vino devuelvame la botella, que el envase es retornable". Soy testigo de lo que cuento, aquel hombre se echó a llorar y al día siguiente por la mañana encontramos en la jaula del vino la botella que había substraído. Vacía.
Papa, ayer he estado con Miguel Ángel en el Mirador de la Tablia y te hemos visto pescando, no sabemos bien que era, si pulpos, percebes, o necoras.
Desde que te fuiste, las Navidades ya no son iguales, ya no se te ponen los nietos en fila a recoger el aguinaldo, y que rabia me da que no pudieses conocer a Pau, tu bisnieto, pues es seguro que para él también algo tendrías.
No quiero llorar ni ponerme triste, pues para nosotros este día no es el día que como dije al principio nació el Mesías, es el día que naciste tú Benito, Nuestro Guia.