Ponemos nombres a dioses que no vemos,
deidades que jamás pisan la tierra.
Entidades magnánimas
a quienes pedimos constantemente perdón.
Ellos no mitigan nuestras penas
ni entienden de nuestras derrotas.
Depositamos en su ausencia la esperanza,
y a cambio,
solo cosechamos culpas y castigos.
Como el cielo calla
y el invierno avanza sin tregua,
levantaré mi propio altar
en la montaña más alta.
Hasta esa cumbre llevaré mi ofrenda.
Porque es allí, en la piedra desierta,
donde encuentro el consuelo.
La fuerza exacta para seguir caminando,
cargando con el peso de mi vida
entre la niebla y las sombras.
Y al final, tras la última pendiente
,
descubriré que la luz no caía del cielo;
descubriré que la luz no caía del cielo;
brotaba con fuerza de mis propios pasos,
capaz de disipar la niebla,
capaz de derretir el invierno.


Por eso, algunos nos declaramos agnósticos.
ResponderEliminarSaludos.
Y por eso mismo nos pueden hasta mirar mal, Cayetano.
EliminarSaludos.
"Aunque rompimos sus estatuas,
ResponderEliminaraunque las arrojamos de sus templos,
no por ello murieron del todo nuestros dioses".
(Cavafis)
Ojalá solo permaneciera el paisaje y la memoria.
EliminarSaludos, Blao.
Me encanto leer este bello poema.
ResponderEliminarSaludos.
Gracias, Tomás.
EliminarSaludos.
No sé si las montañas serán dioses, pero para mí son "divinas", (aunque mas las definiría como mágicas). En ellas reside el consuelo, la fuerza y la paz interior.
ResponderEliminarMe encanta la foto y el poema. Compartimos sentimiento hacia ellas.
Gracias por transportarme a ese paraíso.
Un saludo.
Sigamos compartiendo sentimientos y montañas.
EliminarUn saludo.
Por algo son “Dioses”
ResponderEliminarCada cual es libre y puede escoger entre tantos como hay.
EliminarSaludos.
La magia de la naturaleza es esta Tejón. Ella se muestra como una diosa entre nieblas y nubes. Maravillosa.
ResponderEliminarBuena semana.
Un abrazo.
Gracias, Laura.
EliminarUn abrazo.
¡Qué belleza!
ResponderEliminarUn poema para enmarcar querido amigo.
Me uno a ese caminar tuyo con esa fuerza que brota de tus propios pasos, capaz de disipar la niebla y derretir el invierno.
Y me sumerjo en esa hermosa canción para aliviar el cansancio del camino.
Gracias por tanto.
Abrazo inmenso.
Muchas gracias Maripaz.
EliminarDisfruta ahora de la fiesta de San Fermín.
Un abrazo.
Es que en eso precisamente se trata la vida. Seguir y seguir cuesta arriba mientras no se encuentre lo que buscas. Un abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias, Gil.
EliminarUn abrazo.
Precioso poema. Si he de escoger mis propios dioses, que sean montañas, bosques y ríos. Saludos
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