Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

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Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la determinación, sabio ermitaño,leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

14/4/16

LA PLAYA DEL SILENCIO

Silencio.
 Solo el mar puede romper este silencio,
 que se vuelve música con el vaivén de las olas y de los cantos rodados. 
Silencio en el fondo del mar, silencio en los caminos,
donde yacen anónimos fusilados.
Silencio tras las alambradas en los campos de refugiados,
donde a falta de sus risas,
hasta el llanto de los niños es silenciado.

Os invito a pinchar en este enlace.

La Playa del Silencio está escondida en algún lugar de la costa asturiana.

8/4/16

ME GUSTARÍA

Me gustaría que vinieras a tantos sitios conmigo.

Me gustaría ir a tantos sitios contigo.

Te enseñaría los molinucos del diablo.

Te ayudaría a cruzar arroyos y senderos embarrados.

 Y que posaras tus pies sobre mi huella en los prados nevados.

2/4/16

DONDE NACEN LOS RÍOS

Allá nos fuimos, huyendo del asfalto, de mentiras y de desastres, a surcar ríos, a conocernos, a compartir todo para hacer más ligero el peso de nuestras alforjas.
Calzamos nuestras botas y por caminos que hacen filigranas  iniciamos nuestra particular procesión hasta la cima.
A ratos empujados por vientos que levantan la nieve y nos azota el rostro.

Mientras sobre vuelan sobre nuestras cabezas, hojas pasajeras que buscan veloces el fondo del valle.
La mochila que ya salió cargada de casa ve incrementado el peso de  emociones, sensaciones y conversaciones.
No se puede anhelar más que llegar a la cima y ver que el Castro Valnera  nos muestre toda su belleza, la misma que desde que empezamos a andar escondía bajo un manto de nubes.
Sus praderas esperan el desnieve para que la hierba y las flores crezcan.

Atrás quedaron los tiempos de la "muda", cuando subían los ganados del valle, a pacer durante el verano y las cabañas con techo de pizarra, daban tibio cobijo tras la ajada puerta a gentes que durante siglos dominaron estos parajes haciendo un uso racional de todo aquello que generosamente les ofrecía la naturaleza.
Aquí arriba, en el Cotero de la Colina comienza el ciclo.
Las nubes tan al alcance de la mano revolotean juguetonas, como juegan en el mar las olas.
Ellas han depositado la nieve que pisamos y que tapa el camino que hemos de inventarnos.
 El cielo pierde su color azul y la nieve es cada vez más blanca.
Y no estamos solos, asombrados y huidizos ojos vigilan nuestro descenso desde el fondo del valle.
Hay que afirmar cada paso que damos si no queremos precipitarnos, como se precipita en cascada el agua por acantilados que hace miles de años se alejaron del mar.
Vadeando ríos y sorteando neveros ha llegado el momento de aligerar el peso de la mochila y poner sobre un mantel verde las viandas...
...no muy lejos del "bodego" o cuvío, pequeñas construcciones de piedra que se usaban como fresquera para  conservar los alimentos.
Una última mirada  para retener el mayor tiempo en la retina el espectáculo que dejamos atrás.
Ya corren las aguas por el valle...
...y esta mañana me he acercado a la bahía santanderina para verlas llegar, está serena la mar y bajo la lejana y atenta mirada del Castro Valnera, podrán por fin descansar.

Y llegando hasta aquí se me viene a la memoria una canción de Manolo García:

"Saldremos a la lluvia".

Gracias,Carlos, Gracias Ñ por los momentos compartidos.

20/3/16

ESTA PRIMAVERA...¡¡¡EMBÓSCATE!!!

Elige un camino o sendero, la mayor dificultad será elegir entre tantos como tenemos en Cantabria.
En cualquiera de ellos los árboles te estarán esperando con los brazos abiertos,
 y el suelo bien mullido de hojas secas.
Ellos llenaran tus pulmones de aire fresco y limpio y pintaran tú alma de verde.
Deja que te arrullen las aguas del bosque.

Y es que como dice Joaquín Araujo:

  "Somos como somos porque una vez fuimos bosque".

16/3/16

DONDE SE POSA EL RESPLANDOR DEL SOL

Todo llega, años esperando este momento.

 Muchos de vosotros conocéis esa parte de mi vida compartida desde hace treinta y seis años con Mila, si, esa mujer de la que me es difícil enumerar todas y  cada una de las razones por las que elegí vivir con ella.

 Sin duda una de las más admirables es la capacidad que tiene para sosegarme.

En los momentos difíciles de la vida es como ese puerto donde todos los marineros quisieran atracar cuando más arrecian las tormentas.

Desde el principio de nuestra convivencia, solteros aún, viví de cerca un acontecimiento que había marcado desde los siete años su vida, un suceso que yo recordaba vagamente desde mis ocho años cuando una tragedia ocurrida en la Costa de la Muerte convulsionó toda Cantabria.

El naufragio del petrolero Bonifaz arrastró para siempre al fondo del mar, allí, Donde se posa el resplandor del Sol a sus padres, Gregorio y Ángela y allí reposan.

Hoy después de tantos años y gracias a Francisco García Novell, (gracias Paco), se cierra un duelo que no se pudo hacer hace más de cincuenta años.

 Cuarenta y siete años y algunos meses después de aquel terrible suceso, en la noche de difuntos, al abrir el correo electrónico encontré un mensaje de Milagros Pereda Muñoz, una de las hijas de Gregorio Pereda, engrasador del Bonifaz desaparecido en el naufragio. Unas lineas sencillas que consiguieron estremecerme y emocionarme como muy pocas veces:

  "Hoy me siento especialmente sensible y triste- me decía-, y por eso me dirijo a ti que tanto sabes de mi dolor. Estoy asomada a la ventana, mirando a la gente con sus flores camino del cementerio para honrar a sus seres queridos, y viéndoles he vuelto a desempolvar la caja de los recuerdos, esa que siempre cuesta tanto abrir, y he revivido una vez más aquel lejano día cuando yo estaba jugando en la calle con las amigas y mi madre se fue a La Coruña para encontrarse con mi padre. Me llamó muy contenta para despedirse, el taxi la esperaba pero no quería marcharse sin darme un beso. Me dijo que en casa me había dejado tantos caramelos como días iba a estar fuera con mi padre; y me pidió que me comiera uno solo de esos caramelos cada tarde al regresar de la escuela y así podría saber los días que faltaban para que ella regresara.
Aquel fue su último beso. Y su último abrazo.
 Y es que yo me comí todos los caramelos, pero ellos nunca más regresaron.
  Mi madre aquel día, al despedirse, me dijo que llevaba en el bolso las fotos de mi primera comunión, que acababa de celebrar en el colegio en el mes de mayo, para enseñárselas a mi padre.
   Algunas veces desde entonces, sin poder remediarlo, he imaginado esas fotografías desperdigadas por el mar....

  Donde se posa el Resplandor del sol editado por la Editorial Circulo Rojo será presentado los próximos días veintinueve, treinta y treinta y uno de marzo en la Biblioteca pública de Polanco, en el Ateneo de Santander y en la Casa de cultura de Santoña.

Posteriormente irá presentándose en diversas ciudades y pueblos de España, Plentzia, Cartagena, Madrid, Muros... 

Su autor,Francisco García Novell, autor entre otros libros de "Náufragio del Principe de Asturias" (el Titanic español del que el pasado cinco de marzo se cumplieron cien años de su hundimiento), ha donado a la Asociación de "Náufragos de la Mar, una parte del dinero recaudado por la venta del libro.


2/3/16

PUENTE DE MIRONES

Bajan mansas hoy, las aguas del río Miera, hace unos días saltaban bravas entre las peñas.

Bajan frías de la nieve del Puerto de Lunada, y tienen la solera del viejo glaciar que moldeó estas tierras.

En su valle se fundaron pueblos con blasones y apellidos de abolengo: Rubalcaba, Lierganes, Mirones, La Cavada...

Escondidos entre la abundante vegetación quedan restos de molinos, antiguas ventas, humilladeros y vestigios de calzadas romanas con el empedrado aún visible donde no ha llegado  el asfalto o el hormigón.

Escondido y solo señalado por un humilde cartel, a la orilla de la carretera está el "puente romano" de Mirones que data de mediados del siglo XVIII . 

Fue construido para sacar la madera de los montes que alimentaba La Real Fabrica de Cañones de La Cavada.

Cuantos hatos de madera vería pasar su único y solitario ojo  y cuantos caminantes con sus caballerías desgastaron el piso empedrado de cantos rodados y lajas de piedra caliza cuando cruzando el puente buscaban salidas a los puertos que llevaban a las tierras de Burgos y La Rioja.

La pureza de estas aguas mantiene una rica y variada fauna, en ellas se bañan las nutrias y por las orillas entre avellanos revolotea el martín pescador.

 Que  ricas, aunque sean chicas, son sus  avellanas.