Si Cantabria es "Infinita", la tierra hermana es,"Paraíso Natural".
Apenas he salido de casa me para el benemérito cuerpo en un control de alcoholemia, sin darme ni los buenos días me pregunta el agente si he bebido, le digo que si, una taza de leche de soja con café y unas galletas, mira la mochila que llevo en el asiento del pasajero y sin hacerme soplar me manda continuar.
Partimos del Concejo de Amieva, un bello pueblo rodeado de montañas por donde discurren algunas de las rutas de senderismo más clásicas como son la Senda del Arcediano y la Jocica, dentro del Parque Natural de Los Picos de Europa.
Apenas hemos comenzado a andar y la arquitectura típica asturiana se manifiesta con hórreos muy bien conservados, yo siempre me detengo para admirarlos, con sus lajas de piedra encima de la vieja madera para que no suban los ratones a comerse la cosecha, sus balaustradas, sus tejas...
Apenas hemos comenzado a andar y la arquitectura típica asturiana se manifiesta con hórreos muy bien conservados, yo siempre me detengo para admirarlos, con sus lajas de piedra encima de la vieja madera para que no suban los ratones a comerse la cosecha, sus balaustradas, sus tejas...
...maravillas que desentonan con el armatoste de mirador que se construyó en épocas de bonanza, cuando se asfaltaban playas y se echaba hormigón en las montañas.
Que torpe y que necia es la especie humana.
Para ver estas maravillas, no hacía falta meter la maquinaria y destrozar el cotero que todo lo dominaba.
Menos mal que un poco más arriba estas lepiotas nos alegran la marcha, más de uno estuvo tentado de cargarlas en la mochila para cocinarlas.
El viento sur ha hecho subir unos cuantos grados la temperatura, la ropa empieza a pesar cuando poco a poco se va empinando la cuesta...
...y las nubes que por León amenazan agua, quedan retenidas tras las montañas.
Las vacas se quedan mirando a nuestro paso y parecen querer animarnos para llegar a la cima...
...donde casi no cabemos y posamos por el viento arremolinados.
Vuelta a bajar y desandar el camino andado, entre masas de brezo florecido y enrojecido por el otoño recién entrado.
Abajo, en el valle, van quedando los pueblos, seguro que allí, a resguardo de las montañas el viento está calmado.
Y bajamos por caminos empedrados, bajo un cielo azul, limpio, despejado...
...dejando atrás hoyas profundas, donde hemos tomado resuello para seguir caminando, de nuevo cuesta arriba...
...hasta alcanzar una nueva cima y tocar desde ella, las nubes con las manos.
Y otra vez bajamos, y nos emborrachamos de picos...
... de árboles, de montañas...
...de roca caliza, de cabañas...
...hasta llegar a la Olla de San Vicente y sus transparentes aguas.
En Vis, más hórreos y las manzanas cosechadas, para elaborar sidra nueva que refresque nuestras gargantas.
Cosecha nueva también de castañas...
...caídas de viejos castaños que parece bostezar, aburridos de ver tanta gente pasar.
Hemos llegado al final del sendero, allí, encajonado, en el desfiladero de los Bellos, nos espera el río Sella, y a él han desembocado sus aguas el Ponga y el Dobra.
Nunca nos cansamos, y nos queda tanto por andar, que volveremos siempre por el "Paraiso Natural".
