No hace falta que la cima sea muy alta para pasar un buen día de montaña si además te acompañas de buena gente con quién compartir y disfrutar de todo lo bueno que la naturaleza nos ofrece sin poner precio por ello.
El pasado día 24 nos dejó el autobús en Tremaya, un pequeño pueblo de la Montaña Palentina en la comarca de La Pernía, al norte de Cervera de Pisuerga, desde allí partimos hasta la privilegiada cresta del monte (1170 m. de altitud) que da nombre al pueblo que en épocas pasadas tuvo un importante valor estrategico, pues según los documentos escritos del siglo XII en lo más alto de su piramidal silueta se encontraba el "Castellum de Tremaia" del que hoy apenas quedan restos.
Es creencia muy extendida que la vecina provincia de Palencia es una inmensa llanura pero en realidad su zona norte forma parte de La Cordillera Cantábrica y en ella están algunas de sus más renombradas cumbres, ( Curavacas, Espigüete....).
Los habitantes de los numerosos y bellos pueblos que se ven en el llano desde la cima, debieron sentirse seguros y defendidos en los siglos pasados por la presencia del castillo y sus torres de vigilancia.
Es este un año de abundantes nieves y hay que forzar un poco la pisada antes de llegar a la cima.
Nadie se queda indiferente ante la belleza se contempla desde allí, las nubes evolucionando caprichosas por encima de la Cordillera y Peña Sagra escondiéndose en el horizonte.
Los pueblos parecen maquetas, y los prados verdes se preparan para recibir cuando desaparezca la nieve una floración espectacular de narcisos y otras flores de primavera.
Continua la ruta por extensos pastos de montañas y densos bosques de roble albar.
Pasamos por el Collado de Valsemana y los altos de La Sosa, a cuyos pies nace el pequeño arroyo de Verdeña.
Cerca de
Verdeña también, en una pared de arenisca dejada al descubierto por una
explotación minera, se encuentra el Bosque Fósil, con muestras de
numerosas especies vegetales fosilizadas de más de 350 millones de años
de antigüedad.
La explotación fue parada y unos carteles en bastante mal estado explican el origen y la formación de este bosque que sin querer quitar importancia al valor que tiene, a mi me decepciono un poco pues era otra la idea que yo me había hecho del lugar.
Disfruté más pisando la nieve por el interior del robledal y viendo pasar velozmente un trio de ciervas antes de llegar a un lugar mágico del que ya di cuenta en una entrada anterior....
...el roblón de Estalaya, o El
Abuelo, majestuoso ejemplar de roble albar de casi 10 metros de
perímetro y más de 12 de altura, con una edad estimada, cercana a los
1000 años, antes de finalizar nuestra ruta en el cercano pueblo de
Vañes...
....y con sanísimo hijos y nietos a su alrededor.
No me cansé nada hacieno esta comoda ruta de 22 kilómetros.
No me cansé nada hacieno esta comoda ruta de 22 kilómetros.


