Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

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Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la determinación, sabio ermitaño,leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

10/12/17

ADVERTIDOS QUEDÁIS...

...no digáis luego que no os avisé.

El gordo con barbas que anda colgado por los balcones, este año no va a llegar a vuestros hogares entrando por la chimenea,  llenándolo todo de hollín.

Se encuentra perdido  tras las fuertes nevadas caídas estos días por Cantabria.

Los últimos que lo vieron dicen que andaba  por la zona del Porracolina, camino de los Collados del Asón, no llevaba con él ni renos, ni trineo ni GPS.

Es muy posible que al ser la zona un lapiaz con muchas grietas, se pueda haber colado en alguna de ellas, y no creo que salga a tiempo para la fecha que se le espera. 

2/12/17

SANTA MARÍA DE LEBEÑA

Podeís dejar de frotar los ojos porque la imagen que veis existe de verdad.

Ahí, escondida entre los chopos está, a la orilla del río Deva en el Desfiladero de La Hermida.

Santa María de Lebeña, una ermita mozárabe del siglo X, con que imaginad las historias que esconde entre sus piedras. 

Liébana guarda mil rincones como este, cargados de leyendas.

Una de ellas dice que hasta aquí quisieron el Conde Alfonso, señor de estas tierras, y su esposa la Condesa Justa venida del sur, traer los restos de Santo Toribio, quedando súbitamente ciegos él y toda la comitiva que los trasladaban al comenzar a cavar.

Recuperaron la vista al comprender el Conde Alfonso que el Santo no quería ser enterrado allí  y ordenó enterrarlo en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde descansan desde entonces y son visitados por muchos fieles, más este Año Jubilar.

Entre arabescos el pequeño altar lo preside una estela celta que fue recuperada al hacer unas obras de restauración, tras muchos años de ser pisoteada por ser considerado su culto pagano.

 Culto que le rendían  los antiguos moradores de estas tierras  al sol  representado en los siete círculos grabados en la piedra, y al tejo milenario bajo el que se reunían y al que alumbraban los últimos rayos  antes de esconderse el sol entre las montañas.

  Y muchas más historias, la virgen de la buena leche dándole  de mamar al niño, durante muchos años escondida por ser considerada irreverente fue robada y apareció en Alicante veinticinco años más tarde.

Dice la simpática guía que enseña la ermita que volvió con la teta más morena.

Y el viejo banco de madera donde se sientan los enamorados convencidos de que la siguiente visita al lugar, la harán bendecidos y casados...

Donde los cereales trepan hacia las cumbres de los montes, donde los bosques se espesan en barrancos que son casi perpendiculares al suelo, entre castaños, en un valle cerrado por el Deva cruza veloz entre chopos, donde las paredes blancas de los montes sostienen un cielo azul como si fuera un dosel sobre un misterio santo y secreto, ahí se yergue la pequeña iglesia mozárabe Santa María de Lebeña, uno de los monumentos más hermosos de la España cristiana. A un lado, un tejo; al otro, un olivo; el pueblo de Lebeña -doscientas almas - , dice el párroco - se desperdiga hacia las alturas; los montes retroceden, su fortaleza no es preocupante, son de color blanco, como si custodiaran un lugar diminuto en el que se encerraran maravillas.

GERTRUDE BONE
  


20/11/17

TEJEDA DE TOSANDE-II

Al inicio de las andaduras de este blog, allá por el 11 de noviembre de 2010 hice mi primera visita a este  lugar de la Montaña Palentina y os puedo asegurar que la magia y el encanto siguen estando allí.
La noche ha sido fría, las hojas esperan  al sol que las libere, para no sentirse muertas y volar cuando sople el viento a su favor.
Durante la noche, antes de que nosotros lleguemos, nuestro amigo el lobo ha dejado sus huellas impresas en esta tierra que es más suya que nuestra.
Escondido entre las escobas, el brezo y el monte bajo estará observando nuestros pasos.
Por aquí pasa mucha gente sin darse cuenta de lo que tiene a su alrededor.
Nosotros no sabemos caminar sin sentir...
...sin fundirnos y mimetizarnos con el paisaje...
...procurando aportar más luz y más color.
Sublimes los picos, la cresta que tenemos enfrente la pisaremos más tarde.
Observamos y nos observan a lo lejos, La Pernía, Peñalabra, el Pico Tresmares, el Cuchillón, límites entre Palencia y Cantabria...y al otro lado el mar.
Los tejos milenarios vivieron tiempos más oscuros y se resisten a dejar que pase la la luz.
Bien pudieran ser estos los pilares de la tierra.
Si te acercas mucho te aprisionan sus raíces.
Saliendo a la luz, nuestros ojos creen que lo que vemos son postales caídas del cielo.
Los tejos desprotegidos de sus hermanos mayores, sobreviven a la fauna del bosque que se alimenta de sus brotes tiernos, más no por ello dejan de intentar seguir creciendo.
Seguimos guardando postales en la retina y en nuestra mochila.
Un amasijo de bellotas formó este minusculo bosque de encinas.
Me froto los ojos pues en vez de espinas creo estar viendo bolas de algodón.
Está tardando este año la nieve en cubrir con su manto las montañas de la Cordillera Cantábrica y la Montaña Palentina, privandonos de dejar sobre ella, nuestras huellas impresas.
Y a pesar de la sequía, el verde más verde que se pueda soñar.
El mundo se ha vuelto tan pequeño que ya ni las montañas sirven de fronteras.
Hasta aquí, desde el Himalaya, han llegado las banderas de plegaria.

Hay dos tipos de banderas de plegaria: las de tipo horizontal, denominadas lung ta (que significa "caballo de viento") en tibetano,  y las verticales denominadas darchor. "Dar" significa "para aumentar la vida, fortuna, salud y dinero", "chor" significa "todos los seres sensibles".
Los dieciséis kilómetros de marcha se van acabando...
...seis horas de camino no pueden terminar de forma oscura y los rayos del atardecer que se filtran en el bosque nos seguirán iluminando, ahuyentando nuestros miedos.

Con el grupo de Montaña ORZA.

17/11/17

TIEMPOS INCIERTOS

Cuando el leñador entra en el bosque con su hacha al hombro, los árboles dicen: "el mango es de los nuestros".
Proverbio turco.

Me gustaría tener la confianza y el optimismo de los árboles en estos tiempos  de recelos, desconfianzas y  promesas incumplidas.

Tiempos de descrédito, de vivir con incertidumbre, sin certezas, en un mundo donde avanza implacable la intolerancia y no cabe esperanza en la justicia, ni humana ni divina.  

6/11/17

RECUERDOS EN BLANCO Y NEGRO

Ahí, un poco más abajo de donde pacen los caballos, envuelta entre los árboles se encuentra "la cueva del tasugo" y en ella retales de mi vida, cosidos en mi memoria.

Ahí parte de mi infancia y mi adolescencia, imagenes que veo pasar si cierro los ojos, casi todas en blanco y negro, algunas en color.

Ahí todo un conjunto de nombres del entorno y del lugar donde nací: la fuente del monte, las cañas, el pozón y peñasel.

Ahí, la porra de madera que me hizo mi abuelo con la que se "destarronaba" la tierra antes de sembrar el maíz, las alubias o las patatas. 

Ahí la escarcha,  las heladas mañanas de invierno y los sabañones en las manos, cuando arrancaba los nabos para dar de comer a las vacas.

Ahí el tozudo mulo blanco que agotaba mi paciencia con su lentitud, que cuando tomaba carrera volcaba el carro rompiendo aparejos, dalles y rastrillas.

Ahí el transistor y la música que siempre me acompañaba, (te lo voy a colgar del pescuezo me decía mi padre), que me hacía saber las noticias antes que a nadie,  de las que yo era portador después al resto del barrio.

Ahí los caminos del zorro que entraba en los gallineros a robar gallinas, y ahí la nieve donde poníamos los cepos para cazar avefrías.

Ahí la "josca y la "romera" uncidas al yugo arando la tierra y la "mocha" que rompió el brazo a Casimira cuando la embistió, lanzandola a un bardal.

Han pasado los años y aquí todo encaja, es mi territorio sagrado que me relaja y me da paz, aquí los miedos no tienen lugar, sólo los pájaros pueden anidar.

Tantos amigos han pasado por aquí dejando sus huellas... pero son muchos más los que quedan por pasar, por esta cueva donde siempre encuentro algo evocador que me devuelve a aquellos días.



Foto sacada con el móvil.


3/11/17

TIEMPOS CONFUSOS

 Había una vez en algún lugar que podría ser cualquier lugar y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín adornado de manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.
 
     Todo era alegría en el jardín excepto para un árbol, que estaba profundamente triste.
     El pobre tenía un problema: "No sabía quién era"...


     -Lo que te falta es concentración, -le decía el manzano- Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosísimas manzanas. ¿Ves qué fácil es?


     -No lo escuches...-exigía el rosal-. Es más sencillo tener rosas... ¿Ves qué bellas son?


     Y el árbol, desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.


     Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, le dijo: -No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: ¡No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tu mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior!


     Y dicho esto, el búho desapareció.
  -¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?... - Se preguntaba el árbol, desesperado,...
 
    Cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón. ¡De pronto comprendió! una voz interior le decía: -Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera, porque no eres un rosal. ¡Eres un roble!. Tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje. Tienes una misión: ¡Cúmplela!.


     Y el árbol se sintió fuerte y seguro de si mismo, y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.


     Miro a mi alrededor y me pregunto: ¿Cuántos serán robles que no se permiten a si mismos crecer?.... ¿Cuántos serán rosales que, por miedo al reto, sólo dan espinas?.... ¿Cuántos los naranjos que no saben florecer?


     Vivamos nuestro destino, embellezcamos nuestro espacio. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser.


Me gustó este cuento de autor desconocido y lo publico hoy en mi cueva para que lo lea un Gremlin grande, aunque tenga muchos adjetivos. 

23/10/17

DABOECIA CANTÁBRICA

Desde el acantilado hasta mil quinientos metros sobre el nivel del mar, nadie se detiene y la mira al pasar.

En su humildad a la orilla  del acantilado, solo ella puede escuchar el silbido del viento y los cantos de  sirena.

Solo ella se deja bañar por el salitre y la espuma de las olas que golpean sin cesar.

12/10/17

DE POLACIONES A TUDANCA - SENTIR DE MONTAÑESES

"No es más universal el que habla de un rascacielos, de un viaje en avión, de un crucero por mares lejanos, de estatuas griegas..., que el que habla de una choza, de un paseo de aldea, de la barca que atraviesa un río estrecho, de la cara de vaca que pinta un niño rural en la pared..."

MANUEL LLANO,"Salida al alba"

Así amanecía el domingo en el Valle de Polaciones
"Que noble es aquel sentir
 que se enraiza en el pasado
con recuerdos de un legado
que enriquece este vivir;
y añorar a aquella gente,
el pasado es un presente
cuando siente el corazón.
Las costumbres, las cosucas,
los parajes naturales,
son valores pasionales
con sabor de la tierruca.

EL SENTIR DE UN MONTAÑÉS

Rubén Gutiérrez Cosío
" A todo esto la noche se aproximaba; el tinte amarillento del follaje que se moría, destacando sobre el plomizo oscuro de los montes, daba a los términos más cercanos una lividez cadavérica; y del fondo de  los precipicios, donde se pudría la vegetación que ya había muerto, subía un olor acre, un vaho de tanino que me crispaba  los nervios"
"En presencia de aquel nuevo espectáculo y con la llanura del Puerto a la espalda, ya no era yo la estatua de granito con sangre de líquidos pedernales; la contemplación de aquel laberinto de sierras bravías, de cuetos escarpados y de picachos inaccesibles, de ásperos y sombríos repliegues, de pavorosas quebradas y de abruptos peñascales, transportó súbitamente mis imaginaciones a los entusiasmos arqueológicos de mi padre; allí me sentí contaminado de ellos...
...allí concebí al cántabro de sus himnos en toda su bárbara grandeza, hasta vestido de  pieles y bebiendo sangre de caballo; y aún llegué a verle: le vi, si, resucitado en carne y hueso, en la carne y en los huesos de mi propio espolique."
"Comprendí entonces su resistencia de seis años contra las invencibles legiones de Augusto; y las legiones enteras despedazadas en el fondo de los desfiladeros, o rodando por las agrias laderas, aplastadas por los peñascos desgajados de las cumbres; el sentimiento exaltado de su salvaje independencia, la muerte en cruz antes que el yugo del conquistador...
...todo, todo, lo comprendí y todo lo sentí, lo mismo que lo había comprendido y sentido mi padre, menos que pudiera vivir en tales vericuetos y tan esquivas soledades un hombre de mi educación, de mis sentimientos y de mis hábitos."
"Con estas fantasías en la cabeza y los ojos cerrados muy a menudo por no ver los abismos a mis pies, fui bajando la pendiente como y por donde quiso mi caballejo, a cuya juiciosa firmeza me había entregado con ciega fe desde arriba..."
"Metido ya en la grieta como una lagartija, apenas daba el camino usgoso y desconcertado, para sentar sus pies, con grandes precauciones, mi jamelgo. A lo mejor, grandes doseles de granito con lambrequines de zarzas y escaramujos raspandome la cabeza, mientras que por lado derecho me punzaban los escajos..."

"Y mirando hacia arriba en busca de luz, que ya no faltaba abajo, montes erizados de crestas blanquecinas y conos encapuchados de espesa niebla, y gárgolas de tajada roca amenazando desplomarse sobre nosotros; y a todo esto el camino estrechando y retorciéndose cada vez más, subiendo aquí, bajando allá y sin poder yo darme cuenta de si, desde que habíamos descendido del Puerto, bajábamos o subíamos en definitiva."
- ¡Oh condenados admiradores de la Naturaleza "en toda su grandiosidad salvaje!"- decíame yo, entumecido y quebrantado de alma y de cuerpo-. Aquí os daría yo el pago de vuestras sensiblerías de embuste, poniéndoos a pasto de admiración durante media semana.
"Al final resultó que bajabamos; y esto lo noté cuando me vi en un terreno un poco más abierto y despejado:
...una espaciosa rambla que terminaba en una vadera por la que corría hacia el Nansa, aún no visto por mí, los acumulados tributos que le pagaban los montes de aquella vertiente".

PEÑAS ARRIBA

José María de Pereda
Y así nos recibía Tudanca  tras veinte kilómetros de andadura, con 1200 metros de desnivel de subida y 1600 de bajada acumulados en nuestros pies.

Y acumulado en los ojos y en el alma toda la belleza de estos valles, estos pueblos y parajes que ningún buen montañés debiera dejar de  sentir alguna vez.

7/10/17

QUE NOS DEVUELVAN EL MAR

Se dejó llevar, voló sobre el acantilado y nos dejamos robar.

Hasta donde alcanzaba la vista nos lo llevó todo.

Se llevó para León, el verde, el azul,

 el viento del norte y nuestro corazón.

Nosotros nos quedamos con el brillo de sus ojos,

y una mirada transparente como las olas,

donde no caben ni fronteras ni alambradas.

Pedro, Moni, gracias a personas como vosotros desde hoy La Cueva, vale mucho más.

28/9/17

OTOÑO PUNTUAL

Puntual llegó el otoño.

Salimos en su busca y me seguiste,

 no hizo falta que insistiera,

 esta vez fui yo quien siguió tus inseguros pasos.

Y allí estaba, esperándonos, un remanso de hojas secas.

Allí estaban en un charco reflejadas, las nubes bajo nuestros pies.

Juntos vimos revolotear,  golondrinas que no quieren regresar.

Juntos vimos bajar lentamente  semillas, que buscan  tierras nuevas donde brotar.

Y juntos compartimos el deseo de seguir aferrándonos a la vida,

 como esos árboles que yacen tumbados sobre el río pero siguen enraizados en la tierra.

14/9/17

VIENTO EN EL HUMO


Cuando eras pequeño, un poco más que ahora, te gustaba dibujar casas. En aquellos trozos de tiempo que eran todos tuyos, segundo por segundo. En retales de hojas que habías estropeado en la escuela. O en las cuartillas que le habían sobrado a tu madre. O en cualquier pedazo arrugado del cuaderno en el que cupiera un sueño.

Empezabas por el tejado, naturalmente. El trazo era ya automático, buscaba un cono a dos aguas, luego lanzabas la perspectiva hacia atrás y creabas el rectángulo. De ahí, la punta negra y grasosa perfectamente afilada resbalaba hacía abajo y creaba muros que pararían el viento. Las ventanas eran fundamentales; varias, pequeñas, y una más grande.  Y una redonda arriba,en el desván. La puerta en el centro de la parte frontal.  Con su manilla. Ahora llegaba lo mejor. El árbol: podía ser uno enorme, redondo, o varios alargados.  Pero siempre mucho más altos que la casa. A un lado. Al otro, un riachuelo que bajaba la pendiente serpenteando, paralelo al caminillo que salía de la puerta de casa. Al final, la chimenea. Un pequeño prisma perfecto que daría calor. Y el viento en el humo; porque estaba encendida.

Quizás si el tiempo se estiraba, lo que sucedía a menudo, lo coloreabas. Naturalmente, de verde…Los campos verdes del fondo y de delante, los árboles verdes también, más oscuros.. Aquel verde rabiosamente verde  lo tapizabas con algunas flores, rojas, claro.

Fuiste perfeccionando el boceto con unas escaleras de piedra. Ahí había que ir al detalle. Las piedras se engarzaban unas con otras sin pegamentos, en una sintonía perfecta e indestructible. Igual que las del muro que definía los prados  y bajaba la cuesta hasta el primer plano de la línea de fuga.

Unos pocos años más tarde, y justo antes de dejar de dibujar casitas, te dio por colocar en tu secreta ilustración un hombre. Se parecía a abuelito. A ese que conoces sólo por lo que mamá te contó, al que sólo viste una vez, y esa bastó. Estaba tranquilamente sentado en medio de las escaleras, con su bastón, su camisa blanca inmaculada, y esa expresión que sólo tenía él de “Soy yo.  Esta es mi casa. Aquí estoy, y estaré siempre.  Y todo va a ir bien”

 Ese tejado en punta con su chimenea encendida, y ese verde, y esas escaleras de piedra. Y los árboles y el agua. Y el viento en el humo. Y esa expresión…que te has pasado la vida buscando, y no has vuelto a encontrar. Hasta ahora.


Quienes me seguís sabéis que de vez en cuando tengo fotos que cuentan historias que yo no me atrevo a escribir y es entonces cuando recurro a alguno de vosotros y os envío la foto para que os cuente lo que a mi no me quiere decir.

Esta se la envié a Mónica y bien se ve por lo que la foto le contó que ahí, muy cerca de una de esas cabañas pasiegas tiene sus ancestros y sus orígenes... y que no los olvida.

Muchas gracias, Moni.

A Moni podéis seguirla AQUÍ y AQUÍ, picad en los enlaces, no os va a defraudar, pero hacedlo con cuidado, no asusteis mucho a Humo ni a los gatos. 

Esta semana la colaboración ha sido por partida doble. 

Mirad AQUÍ la historia que le contó a Nieves la foto de las cebollas que le envié.

Gracias,Nieves.

1/9/17

RELATO DE UNA RUTA QUE NO FUE

Mila se quedó mucho más tranquila cuando leyó el "guasap" donde le decía que debido al fuerte viento y al aviso de tormentas  no funcionaba el teleférico y por tanto no se podía subir a la estación superior del cable, para desde allí acercarnos al Llambrión, (la segunda cumbre más alta de Los Picos de Europa), con la intención de posar las botas sobre su cima.
Verás como le sacas partido a la ruta alternativa, me dijo Mila.

Y acertó.

Sin darle  más vueltas y sin pensarlo mucho nos introducimos en una de las muchas reliquias que esconde la comarca lebaniega aparte de las de Santo Toribio.

Uno de los pocos bosques atlánticos que quedan en la Península Ibérica intercalado entre prados y montañas, con toda su extensa  flora y fauna al que intentamos dar más variedad de colores.
Las recientes lluvias tras un largo periodo de sequía logran que comiencen a brotar entre el intenso verde del musgo las setas y los hongos. 
Los frutos de la zarza, los brezos y arbustos proporcionan alimento y refugio a numerosas aves.
El hombre es un poema tejido con la niebla del amanecer, con el color de las flores, con el canto de los pájaros, con el aullido del lobo o el rugido del león. El hombre se acabará cuando se acabe el equilibrio vital del planeta que lo soporta. El hombre debe amar y respetar la tierra como ama y respeta a su propia madre“.

Así pensaba el amigo Félix y hago mío su pensamiento.
El frondoso y umbrío hayedo abre ventanas a nuestro paso para dejarnos ver las montañas que hoy no podemos subir.
Sin un elevado nivel de precipitaciones la existencia de estos bosques no sería posible y son los propios árboles los  que crean las nubes que regarán sus raíces.
El mundo es espantoso para el ciudadano medio que vive en colmenas, urbes monótonas y horrísonas, calles sucias recibiendo cultura como píldoras y mensajes que no se ha demostrado que sean perfectos. Nuestra era se recordará en un futuro feliz, si es que se llega, con verdadero terror. El hombre tiene necesidad de libertad, del campo, del cielo, de tiempo para no hacer cosas…. y aprender a imaginar."

Hago mío también este lamento de Félix Rodríguez de la Fuente.

Cuando sintáis la  necesidad de ser libres, abandonad la monotonía de las calles asfaltadas, introduciros en un bosque y dejad que os mojen las nubes con forma de ubre.

El Llambrión se quedó esperándonos.