"Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar"
ANTONIO MACHADO

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

30/1/16

MANOS A LA OBRA

Manos a la obra, porque hay que pasar de las palabras a los hechos y con más voluntad y entusiasmo que medios, un numeroso grupo de voluntarios nos reunimos hoy en la playa de Oriñon, para tratar de cambiar el color negro en que quedaron convertidas las laderas y los montes de este bonito enclave cántabro, tras los voraces incendios que toda la región sufrió el pasado mes de diciembre.
Mientras el Gobierno Autónomo continua haciendo las valuaciones del terreno calcinado y calculando el coste de la reforestación de las zonas afectadas en noventa y dos millones de euros, que piensa reclamar al Gobierno Central,(ya los vimos), esta iniciativa quiere ser el reflejo y el espejo donde cada vez  nos hemos de mirar más, poniéndonos en marcha y llevando a cabo medidas utópicas que se pueden ver cumplidas, sin esperar nada de quienes siguen arrascandose la barriga y mirándose al ombligo desde sus poltronas.
Estamos bien sin gobierno, así que...
...ladera arriba para repoblar lo que otros destruyen
 Nos esperaba el suelo calcinado. Ahí crecían cantidad de encinas de pequeño tamaño que tardan tantos años en tener un buen porte y por culpa del fuego y de las manos de tantos descerebrados no llegaran nunca a dar el tupido, verde, precioso y característico aspecto a la roca caliza del singular encinar cantábrico que crece al borde del mar. 
Aporté por mi cuenta numerosas semillas de roble y acebo y como me acompañé de un buen equipo, Chema fue el encargado de ir enterrando por la tierra humedecida con las lluvias del pasado jueves las bellotas.
Marta y Chuchi plantaron los laureles y los acebos.
Y yo planté encinas y me encargué de pisar bien la tierra para que no se pudran las raíces.
Centenarios robles y castaños consumidos por el fuego.
Si se quejaron mientras ardían nadie se detuvo a escucharlos, parecen pecios de barcos hundidos...
...en ese mar cercano.
 Solo ansío  que con el paso de los años, cuando las olas de ese mar levanten sus crestas de espuma, vean el monte como lo recuerdan desde hace tantos años.

21/1/16

PORTILLO DE LA SIA

No se por qué extraño impulso salto al otro lado del portillo y no sin miedo y apenas levantando la voz pregunto:
 ¿es aquí donde nace el viento?.
Y una rafaga de aire frío me azota en la cara y me dice susurrando al oído:
Aquí nacen el invierno y el infierno.

12/1/16

CAPTURAS

"Capta un lugar con tu cámara y habrás tomado posesión de él; retrata a una persona y tendrás acceso a su alma".

 ¿Capté yo a la mar, o  la mar  captó  mi alma?.

LOS URROS.(COSTA QUEBRADA)

3/1/16

LA LOCURA

"Como la locura es innata en el hombre, es posible tener algún brote en cualquier momento".

(Gao Xingjian, premio Nobel de Literatura año 2000).

Una locura colectiva se desató acabando el año 2015 y ando buscando el sentido a esta locura.
 Sólo si lo encuentro, cesará mi sufrimiento.

Numerosas veces he bajado desde el Porracolina por esa garganta incendiada, llegar a ese valle donde el verde es de escandalo y refrescarse tras la dura marcha en las aguas del Asón era la mejor de las recompensas.

En la frondosidad del hayedo hasta hace pocos días lleno de musgo y hojas secas, solo quedan cenizas. 
Las lágrimas de la cascada de Cailagua  vieron impotentes arder  el musgo, los helechos y las encinas sobre la piedra caliza.

 Nada escapó de la locura.
Que el cielo sombrío traiga pronto la nieve y la lluvia, que la cascada se convierta en torrente y las aguas arrastren las cenizas al mar pero que no limpie jamás las manos negras de los ignorantes que lo provocaron.

Necesitaba desahogarme y aunque pueda resultar pesado creo que el mejor lugar para hacerlo es la ventana de mi cueva.

Las fotos son de ayer en el Parque Natural de Los Collados del Asón.

Más de doscientos incendios asolaron Cantabria en los últimos días del año 2015.

Nunca más me quejaré de la lluvia.

31/12/15

LLEGADA AL MAR

( Las montañas que te rodean
tienen hogueras encendidas.)

Y ahora que yo quería hablarte,
saturarme de tu alegría...

José Hierro, el poeta, siempre me lleva al mar,
 y el mar me apacigua, me consuela,
  tras los posos del dolor mi alma se resiste,
 no quiero estar triste.

 Quiero ver nacer un nuevo día,
 seguir subiendo cimas,
 pisar las cenizas de viejas ramas calcinadas,
 plantar nuevos árboles donde no lleguen las llamas...
y pintar el cielo sobre un lienzo de aguas claras.

21/12/15

TRES RENOS- UN CUENTO PARA EL SOLSTICIO DE INVIERNO

El niño miraba por la ventana con cierto temor; las pequeñas luces que bordeaban el camino de casa de la abuela, la niebla  de la noche que  se deslizaba silenciosa entre los arbustos y Silva la perra del tío olisqueaba el rastro de  algún roedor esquivo.

El niño se rascaba la nariz preso de los nervios del momento, era Nochebuena y escondido tras la ventana de su cuarto buscó   a los tres renos que su tío había tallado con sus artesanales manos para decorar el jardín rupestre.  Pero aquella vigilancia nocturna no era casual,  el abuelo le había contado que esos renos no eran unos renos cualquiera ya que en Nochebuena cobraban vida y se convertían en los renos voladores, los del trineo de ese hombre barbudo que daba regalos a todos lo que habían sido lo suficientemente buenos y amables todo el año.

Pacientemente observaba sin pestañear a los tres renos, con los nervios de ser descubierto por alguno de los mayores o aún peor que ese hombre de barba espesa y blanca descubriera su furtiva vigilancia.    Después de mucho rato de vigilancia, los bostezos llegaron a su pesar y los párpados cayeron involuntarios en un par de ocasiones pero cuando estaba a punto de darse por vencido y creer en lo que su amigo Sebas le había dicho,  la nariz del reno más grande se encendió como una de esas bombillas del árbol, la nariz brillaba roja chispeante,  los cuernos se empezaron a mover tímidamente, el niño se puso de pie  alucinado ante lo que veían  sus ojos, el animal comenzó a dar brincos enérgicamente y empujar a sus dos compañero que terminaron por despertar de su letargo de madera y los tres se dedicaron a pasearse por todo  el jardín de la abuela.  Silva, la perra de la abuela ladraba ante tal algarabía  y atacó con sus fauces al más pequeño de los renos.  El niño desde la ventana de su cuarto pudo ver como un trozo de cornamenta del pequeñín caía al suelo provocando un sonido de dolor y brincos descontrolados, tal fue el descontrol que no supo cómo llegó aquel trineo que levitaba a pocos metros del suelo. El hombre de la barba blanca estaba subido en él y esperó que los dos renos mayores se acoplaran a los demás que ya empujaban del trineo.  El pequeñito hacía ruidos  y el hombre dejó que subiera a su lado y lo acarició descubriendo el trozo de cornamenta que le faltaba. 
Los renos subieron hasta el cielo y los perdió de vista...

A la mañana siguiente la madre del niño lo despertó:

"¿Pero qué haces ahí en el suelo? Anda corre al árbol... creo que tienes algún regalo para ti"

El pequeño descubrió entonces que se había quedado dormido.  Y durante un instante dudó del secreto de los tres renos del tío.  Al mirar por la ventana vio que los tres renos estaban donde siempre, con sus cuerpos tallados en pura madera...

"Pero hijo estás bien..." La madre no entendía porque el travieso de hijo no salía corriendo escaleras abajo para romper los papeles de su regalo.


El niño reaccionó y corrió a  abrir el gran paquete que resultó ser su primera bicicleta.  Después con los años vinieron otras, que después de convirtieron en motocicletas...     con los años todo fue cambiando, evolucionando y la vida fue trayendo cosas nuevas y sorprendentes pero por muchos años que pasaran y con la sorpresa de  todos los amigos y familiares, aquellos renos eran imprescindibles en el jardín de casa. Él sabía que los renos de su tío no eran simples tallas de madera, no,  claro que no... lo sabían su abuelo y él y algún día le rebelaría ese secreto a algunos de los pequeños de la familia... A uno de esos corazones traviesos y limpios que les son imposible de distinguir la vida de los sueños, y los sueños de la vida.

Una vez más yo le presté la foto y ella se encargó de escribir este bello cuento.

Gracias,Nieves.