Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

24/6/16

CANAL DE PIEDRA BELLIDA-I

Apenas son las diez de la mañana en Poncebos cuando echamos a andar, el sol ya ilumina las piedras más altas y no tardará en hacer desaparecer las sombras del cauce del río.

Pasaran horas y penurias hasta que lleguemos a ver por donde pasaron estas aguas antes de entregarse al río Cares.
Primero hemos de hacer un buen tramo de esta ruta entre Poncebos y Caín por el sendero tallado en la roca.
Poca gente a estas horas en la ruta más transitada de España.

Y no es de extrañar que así sea pues solo quién la ha hecho puede describir la belleza de este entorno natural, y a pesar de haberla hecho ya varias veces siempre  encuentro perspectivas diferentes en sus vueltas y revueltas.
Yo creo que este puente de madera que han puesto para evitar las aguas que bajan del barranco, no estaba la última vez que pasé.
Hay quién se sorprende del color que tienen las aguas del río Cares, y no es para extrañar tanto si nos fijamos en la vegetación verde que hay a su alrededor.
Al fondo se ve el Puente Pando por donde hemos de pasar.
Antes de llegar al punto donde hemos de perder la altura que cogimos hasta llegar al canal, hemos de caminar todavía un rato por la senda.
El puente aún se ve lejano y sombrío.
Pero pronto abandonamos la ruta que va quedando arriba, para precipitarnos  por un estrecho sendero que nos dejará a la orilla del río y del puente al que subiremos por unas escaleras,como no, talladas en la piedra.
¿A que si, a que es indescriptible la belleza del lugar?
Torrentes de agua que salen de entre las peñas incrementan el caudal del Cares.
Hasta aquí todo muy bonito ¿no?.

Pues ahora empieza lo duro.

 Yo había comenzado la ruta con tanto entusiasmo como dudas, las advertencias de su dureza a punto estuvieron de echarme para atrás.

 Una breve consulta a un compañero antes del inicio me convenció: "tira hombre que tú la haces".
El desnivel es tan brutal que en tan poca distancia, echando la vista atrás ya se ve donde queda ahora la senda del Cares.
Tras un tramo de bosque del cual agradecemos su sombra salimos a unos prados que casi da pena pisar, este año tiene buen pasto la fauna y el ganado.
Dosificando las fuerzas, tomando liquido abundante y comiendo ordenadamente creo que voy bien de momento.
Pero claro, no todo va a ser "pisarpraos" y la pedrera me empieza a machacar las piernas, un paso "palante" y dos "patrás"...
...y más piedras, y un nevero, y los de delante "parriba" como fieras, aunque de vez en cuando paran y esperan, lo típico, la putada del montañero, "cuando llega el último arranca el primero".
Los calambres son cada vez más fuertes, tengo que pedir permiso a una pierna para echar la otra, de nada sirven ni el gel que he tomado ni las barritas energéticas que llevé temiéndome lo peor.

Por si me leen he de dar las gracias a Tino y a Mateo que no me abandonaron y en todo momento estuvieron dándome animo, nunca pensé que caminar cuatrocientos metros me iba a costar tanto, y si miraba para atrás la cosa no invitaba a volverse.

¡Dios, menuda canal y menudo desnivel!

Igual es peor bajarlo que subirlo
Ahora, eso si, las vistas impresionantes ¿eh?, Caín al fondo y en lo más alto Peña Santa o Torre Santa que de las dos formas se puede llamar con sus 2596 metros es la cima más alta del macizo Occidental de los Picos de Europa. 
Caín un poco más cerca tirando de "zoom".
Y ya más relajado y disfrutando de las vistas, después de haberme comido el bocadillo de jamón del Bierzo que compré en el "carrefur".

¿A que mereció la pena llegar a pesar de los calambres?.

Bueno, pues la bajada en la segunda parte que seguro que os he cansado, total en la ruta solo salieron 2176 metros de desnivel.

16/6/16

LÁGRIMAS

...si me sonrieras cuando te doy el beso de buenas noches,

mis lagrimas prisioneras no me impedirían ver el bosque,

 las lágrimas que no se liberan, duelen.

31/5/16

MIRUELLOS OTRA VEZ

 Es ponerme a mirar la foto y no saber que decir, es tanta la ternura y la emoción que me produce verlos...días y días observando el vuelo de sus padres, celosos, cautelosos, temerosos de que algún depredador encuentre el nido y yo a veces perdiendo hasta la paciencia pues nunca entran ni salen de él por el mismo sitio, saben que los estoy observando, y hoy cuando menos lo esperaba veo que han anidado en el rosal cuando se acerca la madre con una lombriz  en el pico para alimentar a los pequeños recién nacidos.

Y ahí están, bien cebados dando calor al huevo de un hermano remolón que no quiere salir del cascarón.

Os dejo que me voy a escuchar su canto del atardecer, posados en los cables del poste de la luz.

20/5/16

VUELA CON LA IMAGINACIÓN

Llena de aire los pulmones, saborea la sal cuando humedezcas los labios,
deja atrás los nubarrones y vuela con la imaginación,

5/5/16

ARDIMOS EN EL BOSQUE

¿Pero cómo saber, sin la mirada,
la hermosura del bosque, la grandeza del mar?

El bosque estaba tras de mí; lo conocían
mis oídos: el rumor de sus hojas,
la confusión del canto de sus pájaros.
Sonidos que venían de un remoto lugar.
Y el mar del otro lado, golpeando
la frente, sin rozarla,
cubriéndola de gotas. Era mi piel
quien descubría su frescura,
mi soñoliento olfato quien entraba en el pecho
su duro olor.
¿Pero cómo saber, sin la mirada,
la hermosura del bosque, la grandeza del mar?
Porque no había más, en el lugar del pecho,
que una extendida sombra.

(¿Mas qué frío candente mis párpados abrasa,
qué luz me desvanece, qué prolongado beso
llega hasta el mismo centro de la sombra?)

Joven el rostro era,
sus labios sonreían,
y el retenido fuego de su cuerpo
era quemada luz.
Entramos en el mar, rompíamos
el cielo con la frente,
y envueltos en las aguas contemplamos
las orillas del bosque,
su extensa fosquedad.
Miré, tendidos en la playa, el rostro:
contemplaba las nubes;
y el retenido fuego de su cuerpo
era un sombrío resplandor.
Penetramos el bosque, y en las lindes
detuvimos los pasos;
perdido, tras los troncos, miramos cómo el mar
oscurecía.
Tenía triste el rostro,
y antes que para siempre envejeciera
puse mis labios en los suyos.

Francisco Brines,Valencia 1932
Ardimos en el bosque.

2/5/16

SUBIDA A ANBOTO

Pensaba al inicio de esta entrada hacerla un poco distinta, dejar el texto para el final, pero he decidido que os sumerjáis conmigo en el hayedo, que lo crucéis y os empapéis con la niebla, que sintierais el granizo golpear en las hojas nuevas de los árboles, pero al final, como en cada ruta que hago, las ilusiones siempre son las mismas y siempre os llevo conmigo, decido hacerla de nuevo con vosotros y así os cuento como fue el camino.
Nos desplazamos hasta el País Vasco para hacer una de sus cimas más emblemáticas, el Pico Anboto, 1331 metros de altitud, dentro del Parque Natural de Urkiola, rodeados de piedra caliza, leyendas, magníficos y bien conservados hayedos y un fuerte desnivel.
Sin prisas, disfrutando del entorno, hipnotizados con toda la belleza que nos rodea y sin pensar en el esfuerzo que supone llegar a la cima.
No nos arredran las nubes que sobrevuelan la caliza, el cielo es amenazador pero a ratos nos acarician los rayos del sol.
En una zona donde las lluvias son abundantes, extensas zonas de pasto ven como florecen los brezos, las margaritas y  vistosas orquídeas silvestres, esta si no me he informado mal creo que es la "Orchis mascula" que ahí donde la veis, tan humilde tiene unas propiedades para la salud increíbles y que podéis consultar pinchando aquí.
El camino nos sigue descubriendo viejas hayas en terrenos erosionados que dejan al descubierto sus raíces que parecen telas de araña.
 Solo la naturaleza es capaz de mezclar en una paleta todos los verdes y dar al hayedo la más completa variedad cromática a las hojas y al musgo pegado a los viejos troncos.
Antes de entrar en lo más escarpado y duro de la marcha  la primavera saluda al otoño tardío que se resiste a tirar las hojas secas. 
Estábamos advertidos de lo difícil que iba a ser el ascenso,  el terreno es muy resbaladizo, hemos de evitar dar pasos en falso pues apenas hay donde posar los pies entre  piedras y raíces.

La niebla se vuelve cada vez más espesa, cae suavemente la lluvia mezclada con algo de granizo, una gota  resbala por la lente de mi cámara dejando en la foto una marca de agua.
Solo cuatro "valientes" osaron hacer cima, ocho nos quedamos a cincuenta metros de hacerlo por una cresta que se adivina entre la niebla, que mojada es como una pista de patinaje.

Volver a bajar a alguno le costó un buen dolor en el culo.

La vida ha de enseñarnos que a veces para ser feliz hay que saber renunciar a algo y nadie nos va a quitar la alegría y lo que hemos disfrutado por el camino hasta llegar aquí.
Ya lo decía Kavafis en su precioso poema.

ÍTACA

Cuando salgas en el viaje, hacia Ítaca

desea que el camino sea largo,
pleno de aventuras, pleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irritado Poseidón no temas,
tales cosas en tu ruta nunca hallarás,
si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
y al feroz Poseidón no encontrarás,
si dentro de tu alma no los llevas,
si tu alma no los yergue delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con cuánta dicha, con cuánta alegría
entres a puertos nunca vistos:
detente en mercados fenicios,
y adquiere las bellas mercancías,
ámbares y ébanos, marfiles y corales,
y perfumes voluptuosos de toda clase,
cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;
anda a muchas ciudades Egipcias
a aprender y aprender de los sabios.
Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures tu viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta,
ya habrás comprendido las Ítacas qué es lo que significan.