Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

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Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la determinación, sabio ermitaño,leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

13/7/19

ENTREPANDOS, LOS CABEZOS Y EL PRAU LA MAYOR BREZ, CAMALEÑO

Si nos acompañas te llevaremos por bosques mágicos...
...por caminos inventados...
...donde el musgo tapiza las piedras...
...y donde las montañas son abrazadas por las nubes.
Te enseñaremos a buscar la sombra y a escapar de un mundo oscuro.
Comerás sobre manteles verdes...
...te olvidarás de las grandes avenidas...
...te enseñaremos donde nacen las fuentes...
...y el arcoiris.
Aprenderás que lejos del mar también hay acantilados...
...y que estas agrestes y en ocasiones hostiles piedras tienen  dueños.
Te enseñaremos a dominar la fatiga y el cansancio.
Bastará con que mires hacía atrás y te invada la nostalgia al ver los lugares por donde has pasado...
...y querrás recordarlos  por la noche en tus sueños.

8/7/19

ARCOIRIS

No fue fácil llegar hasta donde nos esperaba meciéndose como bandera que agita el viento.

Pero estaba allí, donde no le falta de nada, guardián de la gruta donde esconde la olla con las monedas de oro.

A veces una foto es suficiente resumen de lo que fue una gran jornada de alta montaña.

Liébana nunca defrauda.


Si encuentro tiempo subo más.

10/6/19

PALOMAS TORCACES

Justamente hoy hace un mes que hice esta foto.

Llevaba yo varios días observando cada vez que pasaba por debajo de la encina, como levantaban el vuelo precipitadamente y montando un gran estruendo con su aleteo, una pareja de palomas torcaces.

Miro hacia arriba y veo que de forma bastante desordenada están acumulando palos entre dos ramas, en lo que parece ser la construcción de un nido.

Hasta que un buen día miro hacia arriba y veo que la torcaz está posada en él, apenas un segundo y huye dejando el nido vacío.

Me decido entonces y trepo, no sin dificultad por la encina y veo que en el nido hay depositados dos huevos.

Con contenida emoción tomo el móvil y saco  una foto.

Dejo transcurrir los días sin pasar por debajo de la encina pues temo que la torcaz aborrezca el nido.


Pasado un tiempo que considero prudencial vuelvo a pasar por  y la torcaz levanta el vuelo.

Aprovecho a trepar de nuevo y me embriago de emoción al ver que los huevos se han convertido en indefensos polluelos.

Apenas abren los ojos y su delicada piel está recubierta de escasos pelos.
A partir de ese momento todos los días dejo mi tarjeta de visita, ya ni se asustan de verme los polluelos.
De día en día veo como aumenta su tamaño, ya casi no entran en el nido.
Es por eso que hoy por la mañana me los he encontrado posados en una rama y ya no me he atrevido a subir para que no se asusten.

  Hago la foto desde abajo tirando de "zoom" y con el pulso acelerado.

Me temo que mañana o pasado levanten el vuelo.

Desde que me he jubilado, mis visitas a la cueva transcurren de lo más entretenidas, cada  día encuentro algo nuevo.

5/6/19

LAS LADERAS DE CASTRO VALNERA

Volvió el tejón a salir de la cueva para darse un "paseuco" por las laderas del Castro Valnera.

Antes de continuar con el relato de lo que vió y como lo vivió, quiere hacer una advertencia por si alguno de sus lectores tiene fobia al color verde.

Si así fuera que no entre en el hayedo, el impacto a la vista en la salida  hará que el verde trastorne  su percepción de los colores y hasta los pensamientos serán verdes por mucho tiempo.
Las "patucas" del tejón van poco a poco adaptándose al terreno, para enfrentarse sin tardar a la fina y resbaladiza hierba que cubre, como una alfombra, las "pindias" laderas del Castro Valnera.  
Se detiene un "ratuco" el tejón para admirar la belleza y los racimos en flor de este singular brezo que es muy común en toda la Cornisa de donde toma el  nombre de "Daboecia Cantábrica".

Pocos más matices de color se va a encontrar en el camino. 
Sigue almacenando imágenes  el tejón y pierde la mirada en las cimas recordando la frase del vulcanólogo, espeleólogo y geólogo francés Haroun Tazieff cuando dijo:

 'Las montañas ayudan a los hombres a despertar sueños dormidos' 
Domar el paisaje, humanizar montañas, eso es lo que llevan haciendo cientos de años los habitantes de estas tierras y de esta manera las describe la glosa de Marcelino Menéndez Pelayo:

"Puso Dios en mis cántabras montañas auras de libertad,
tocas de nieve y la vena de hierro en sus entrañas."


Ya tiene el tejón al alcance de su vista en toda su magnitud  los 1.718 metros de altura, los pliegues, las regueras y las verticales praderas del Castro Valnera...
...y hacia ellas se encamina con paso corto y decidido sabiendo que allí nacen los ríos que lleva en el alma, en la mente, y en el corazón desde que nació, y que son esos ríos los encargados de bajar el verde a todos los valles. 
Hay tiempo para repostar con el agua fresca que brota entre canchales de piedras... 
... recién destilada en los neveros que quedan y se desparraman por la ladera.
Se aprecian en esta cara Norte del Valnera, los restos de los últimos glaciares del Cuaternario situados a menor altitud de toda la Península Ibérica.

De sus restos nacen los ríos Miera, Pandillo y numerosas fuentes que alimentan al río Pas, verdadero protagonista que da nombre al paisaje y al paisanaje de los Valles Pasiegos.
El retroceso de la actividad ganadera permite que pequeños bosquetes de hayas vayan tomando posesión de estas tierras...
...haciendo más bello el entorno con sus arroyos, sus fuentes...
...y un sombrío bosque cubierto de arandaneras, creciendo al pie de soberbios ejemplares de hayas con calcetines de verde musgo, como no podía ser de otra manera.
Salió el tejón andando desde el Puerto de Lunada y mira con nostalgia al dejar atrás esta impresionante montaña.

 Aún le queda  trayecto que caminar para llegar al Puerto de Estacas de Trueba, pero sabe que volverá una vez más, no se olvidan tan fácilmente estas laderas de la cara norte del Castro Valnera.

Si pinchais en el enlace que os deja abajo veréis la aventura que vivió el tejón la vez anterior que pisó estas laderas.


16/5/19

DE FRÍAS A TRESPADERNE

Ya sabéis que mi amigo el tejón es un animal de costumbres nocturnas pero a veces le gusta salir de la cueva y como es muy sociable le gusta acompañarse  y relacionarse con otros individuos.


Así que el pasado fin de semana con el olfato, la vista y el oído  bien desarrollados, salió temprano de la tejonera para dar una vuelta por la Ruta de los Sentidos.
Y es que como dice el proverbio árabe: “Quien vive ve, quien viaja ve más”.
Y andando, andando llegó hasta Cillaperlata, un municipio de Las Merindades burgalesas, bañado por el río Ebro y a los pies de La Sierra de la Llana.
El paso por esa sierra ofreció al tejón la ocasión de olfatear a gusto.


 Atravesando un túnel de vegetación y sumergido en un sorprendente bosque de boj, disfrutó de los aromas más exquisitos que podéis imaginar; lavanda, espino, retama, romero…olores que no se esfuman con el paso de  los días, siguen vivos y hacen que los recuerde y vuele de nuevo hasta los Montes Obarenes.
Los vivarachos ojos del tejón quedaron deslumbrados ante la gama de verdes, ocres y azules de una fértil vega por donde bajan mansas las aguas del río que da nombre a esta península Ibérica tan rica de culturas, historias, y de leyendas que hasta puede que sean ciertas.
¿Y el oído?
.
 ¿Qué escuchó el tejón que le llamó tanto la atención?

Que la Virgen de Covadonga no es asturiana, que la batalla donde empezó la Reconquista no fue en Los Picos de Europa.
Y mira el tejón a su alrededor y se dice: “a que va a ser verdad, pues si fuera cierto que los cántabros y los asturianos se liaron a pedradas con los moros, igual Los Picos no eran tan altos y que quienes se liaron a pedradas fueron los castellanos y por eso aquí los montes son más rasos”.

Y si no fuera verdad, ¿por qué la honra con su medalla el Rey Don Pelayo? 
El tejón con su gente del Grupo de Montaña ORZA, se siente siempre muy bien acompañado, y
volvió a su cueva para seguir viviendo y soñando los recuerdos.

Por orden voy a dejaros estos enlaces para que entréis en ellos y comprobéis que todo lo que cuenta el tejón es verdad.







Y no quiere el tejón  acabar sin mencionar antes a Claudio Salcedo, amable vecino de Cillaperlata que con tanto agrado y buena disposición nos abrió las puertas de la Iglesia y nos relató tan bien y con cariño toda la historia. 

3/5/19

OLVIDOS

Cuando no recuerde los días ni los años,
acercame aquí.

Cuando  no pueda tocar las montañas con mis manos,
acercame aquí.

Siempre que me acerques me acordaré de ti,
aquí,
 donde el tiempo y el amor se abrazan. 


Pinchad.