Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

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Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la determinación, sabio ermitaño,leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

12/5/18

AÑORANZAS

Si me tropezaba, mi padre siempre me decía:

"Eso te pasa por mirar al cielo"
Y si me daba un coscorrón:

"Eso te pasa por mirar al suelo".

Cuantas cosas que añoro me enseñaba mi padre.


"Al subir a la montaña..., ten la vista clavada en la senda que conduce a la cumbre, pero que no se te olvide mirar lo que tienes a tus pies" (René Daumal).

2/5/18

PICO GAMONAL- BLINCAPEÑAS

Si las montañas fueran fronteras, en estas montañas que hacen de frontera entre las comunidades de Asturias y Cantabria no existen rivalidades,  ni fricciones entre las gentes que habitan de uno y otro lado.

Se comparte el paisaje, la vegetación, las peñas, los inviernos fríos, el viento, la belleza, el vértigo y la soledad buscada.
Quienes hemos elegido las montañas, sabemos que hemos escogido el camino acertado donde compartir todo aquello que nos ayuda a mejorar como personas, el haya viejo y arrugado  nos transmite toda la energía que lleva acumulada en el tronco y en las ramas durante tantos años.
El esfuerzo y el latido del corazón de quién camina a nuestro lado, nos descubre que a veces somos capaces de conseguir logros que jamás sospechamos...
Si miramos al suelo aprendemos que  las rocas que parecen muertas, están dormidas y por sus grietas  escapan la belleza y la vida.
Y si elevamos la vista a los cielos envidiaremos el majestuoso vuelo de las aves.
A los grandes pensadores les gustaba salir a andar y en alguna parte he leído que hay maneras de andar que son filosóficas. 
Nietzsche tenía un estilo de andar en el que buscaba sensaciones de energía y luz...
...Kant tenía un andar metódico, serio y disciplinado.
 Esos estilos de andar me han traído hasta aquí para mirar con intensidad y sin vértigo, un paisaje del que mi cuerpo quiere formar parte, integrarme en él, igual que se integran entre la peñas los senderos. 
Si no aprendemos a mirar es difícil  explicar lo que vemos, esos pueblos iluminados por los rayos de sol, mejor que con los ojos, se ven si los miramos con el alma, con la mente.
Los sabios en la antigüedad decían: "ten prisa por llegar a la vejez" pues consideraban que la vejez  es ese momento de la vida en que uno puede liberarse de todo y dedicarse al cuidado de uno mismo.
No hay que hacer marcas, ni batir tiempos...
...solo caminar aprendiendo a mirar y emborracharnos de paisajes. 
Peñamellera Baja, antesala de Los Picos de Europa y el Desfiladero de La Hermida se dejan envolver por la niebla.

Con el Grupo de Montaña ORZA

21/4/18

PLANETA DE PLASTICO

La cruda realidad hace que hoy en la cueva, el tejón tenga que mostrar fotos que no quisiera que vierais, pero que tristemente y cada día más, forman parte de este planeta anteriormente llamado tierra. 
Pasaron los años cuando de niños íbamos a la playa a jugar y competir, por ver quién cosechaba más conchas y cascaritas para convertirlas en monedas de cambio, y pagar con ellas por que nos dejaran lamer o mordisquear el cucurucho de un helado.  

Conchas y cascaritas de todos los colores, algunas parecía  que llevaran con ellas el arco iris dentro.
Hoy por los arenales solo se ven colores convertidos en bastoncillos para los oídos, en cartuchos vacíos de plomo de quienes practican el "noble deporte de la caza", en mil formas de envases de productos para la higiene, sin contar con mecheros, redes y otras artes de pesca.

¿Cómo es posible que teniendo los oídos tan limpios, no escuchemos las advertencias que nos hacen en los medios de comunicación a diario?.

¿Por cuánto tiempo  podremos seguir bañando nuestro limpio cuerpo en un mar que estamos envenenando?.

El planeta tierra está herido de muerte, mientras seguimos matando de un tiro a las aves y a los peces.


Pinchad en el enlace.




14/4/18

EL CANTO DEL CISNE

Pasado el primer instante de sorpresa, frotándose los ojos, por fin  vio al cisne que no quiso ser un ave real, aquel que alzando el vuelo, había cruzado los mares para huir de Inglaterra, donde todos los cisnes eran propiedad de la Corona.

Pero de nuevo,creyó llegado el momento de volver a extender las alas.

 Las profundas aguas del pozo Tremeo le hablaron del futuro y le dijeron que podía ser tan libre como todos aquellos árboles que  tantos años fueron su única compañía.

Él los vio crecer en todas las direcciones.

 A lo alto en busca de las nubes y del cielo.

 Su ancha y rumorosa sombra le dieron frescura las calurosas tardes de verano, sumergiéndose en el agua había visto que sus raíces no encontraban fronteras bajo el suelo. 
  Con su potente y rápido vuelo no tardó mucho en llegar a las marismas de Soano y fijó su residencia en el antiguo molino de mareas.

Allí sigue, feliz, dejándose llevar por el subir y bajar del agua, unas veces dulce y otras salada.

Tan enamorado del lugar que no piensa en el día, que ha de cantar para rendir cuentas al dios Apolo.


3/4/18

PINTO LO QUE VEO...

Caminaba por aquel angosto bosque una  tarde de invierno, en busca del cisne que vivía en las trémulas aguas del oscuro y tenebroso lago.

Un sendero helado desequilibraba sus inseguros pasos y su vista cada vez más borrosa le decía que aquella era una misión imposible.

Pero allí estaba el centenario cisne, que a decir de la leyenda creía que metiendo su largo cuello en las profundas aguas, recordaría su pasado y vería su futuro. 


Manet.


Pinchad en los enlaces.



26/3/18

EL SILENCIO-III

Siempre vuelvo cuando quiero escuchar el silencio, porque el silencio no se escucha igual en todas partes.

El silencio aquí es el esfuerzo, el sacrificio de una gente y un pueblo, que luchan de forma constante, para formar parte de esta naturaleza.

Hoy los montes no se ven verdes, un manto blanco lo cubre todo y los rayos de sol son tan tenues que apenas se posan sobre la nieve.

Fluyen lentamente los arroyos, tan lentamente como  el vuelo de los buitres, que con sus alas extendidas, aprovechan las corrientes de aire un poco más calientes.
En el silencio se oye silbar el frío viento que curtirá no se por cuánto tiempo, las caritas de los pocos niños que  dan por estos cabañas y estos valles sus primeros pasos.



Valles Pasiegos-"Los valles del Silencio".

13/3/18

PEÑA VENTOSA

Entretenida es la ruta que traigo hoy a la cueva, y entretenida quiero que sea la forma de contarla.

Ya me diréis al final si lo he conseguido.

Porque a la ruta no le faltó de nada, además de lo de siempre,(ambiente montañero, chascarrillos, esfuerzo, naturaleza en estado puro...), tuvimos, a pesar de las predicciones meteorológicas, hasta buen tiempo.

La ciclogénesis, (Félix para los amigos), estuvo todo el día sobrevolando sobre los bellos pueblos lebaniegos y nuestras cabezas.

Con las chimeneas ahumando, las panojas colgando en los balcones, los manojos de sarmiento  atados en las socarreñas, las colmenas en reposo, los huertos en barbecho y los cerezos a punto de echar flor,  dejamos atrás Esanos y San Pedro de Bedoya, dos de los numerosos y bellos pueblos lebaniegos con una variada y rica arquitectura rural,  de donde partimos para encontrarnos con la falda y la crestería de Peña Ventosa.  
No menos bello es el pueblo de Salarzón que tenemos delante y que habremos de dejar atrás.

Félix, filtra y deja pasar entre las nubes unos rayos de sol que dan brillo y color al pueblo y a esa montaña que guarda de los vientos toda la comarca.

Todo está por venir y por llegar, las mochilas si de algo van llenas es de ganas y de ilusión por hacer cumbre y pisar  esa cima.
La ascensión va a ser larga pero llena de belleza desde los primeros momentos.

La pista que tomamos nada más salir del pueblo nos sumerge en un bosque con unas soberbias cajigas que nos escoltan mientras avanzamos.
Con el suelo mojado todo habría sido más complicado, con mucho cuidado y mirando bien donde pisamos poco a poco vamos tomando altura. 
Los buitres nos hacen compañía mientras seguimos los escasos hitos, de una ruta que no está muy marcada, por un terreno variado con algo de vegetación y mucha piedra suelta y algún que otro nevero de las intensas nevadas caídas este crudo invierno.
Hasta aquí el camino era bastante sesgado pero amigos, ha llegado el momentos de mayor dificultad, aunque no son muy largas estas trepadas resultan un poco comprometidas y hay que echarle riñones al asunto.
Gateando y agarrandonos con las manos nos vamos aproximando a la cima que desde abajo se ve altiva y vertiginosa
Desde estos 1434 metros de altitud, la panorámica que nos ofrece a la vista esta modesta cima, en un día despejado como el de hoy, es verdaderamente espectacular.

Al fondo del valle, Lebeña, el Desfiladero de La Hermida, el río Deva, Los Picos y  más a lo lejos el Macizo de Ándara y el Mar Cantábrico.
Los destrepes de bajada son más dificultosos pero no por ello menos disfrutones, que le voy a hacer, me gustan.
Y si echo la vista atrás la satisfacción de pensar que he estado en aquella cumbre es aún mayor.

Con la de veces que he pasado tan cerca, la primera vez que la vi ya me dejó atrapado.

Por algo será que hay quién la llama el Machu-Pichu cántabro. 
Continúa la ruta y llegamos al refugio del Collado Taruey donde comemos bien resguardados del viento que sopla fuerte y racheado.
Ya dije que la ruta tuvo de todo y no podía faltar un buen tramo de nieve blanda, que a más de uno hizo sentar el culo.
 Sorprendente el espectaculo que se esconde en el interior del conjunto de hayas que atravesamos, con la nieve diluyéndose formando pequeñas cascadas y regatos
Imaginareis la dificultad que he tenido para escoger las fotos que acompañan la entrada, creo que superan las doscientas las veces que disparé la cámara.

El viejo tronco es una buena captura, pero no fui yo, fue el tiempo quién lo mató.
El final de la ruta es una tediosa, larga y aburrida pista que nos llevará hasta Lebeña...
...que se hace más llevadera viendo nacer entre las piedras alguna de las fuentes que aliviaron mi sed, bajando de la Braña Los Tejos hace unos veranos.
La Ermita mozárabe de Lebeña, como final de ruta, es la mejor de las recompensas.

Montañeros, montañeras, la próxima vez que vayáis a Potes, fijaos en esta montaña tan espectacular como desconocida.

Su ascensión ya dije que es larga pero llena de encanto desde los primeros pasos.

Un grupo de montaña de Madrid colocó en su cima una placa que reza así:

"Puso Dios en mis cántabras montañas auras de libertad,
tocas de nieve y la vena del hierro en sus entrañas" 





2/3/18

MEMORIA DE PIEDRA

El puente y el río no quieren que olvides la infancia vivida.

 Quieren que recuerdes las conversaciones de los que ya no están.

  Los suspiros que volaron con el viento.

Los sueños truncados, las noches en vela.

  Las lágrimas que partieron en busca del mar. 

   Los reflejos  en el agua en las noches de luna llena.

20/2/18

CASAS Y COSAS DE MAYORES

Era la misma hora de siempre, la de haber metido el ganado en sus cortes, muy pronto caldeadas por la propia tibieza de las bestias obedientes que iban ocupando sus respectivos lugares, dándose las buenas noches unas a otras con los últimos mugidos y balidos, esos curiosos respetos que entre sí se tienen los animales pastoreados por el hombre, y la de ir preparando la cena.

A esa hora, y cada día, a Lines le tocaba la misma labor, la que tenía que ver con el candil de aceite, y que invariablemente consistía en abrirlo, expurgar la ceniza, limpiarlo a conciencia, colocar la candileja y la torcía, y alimentarlo de nuevo para que su tío lo prendiera y surgiera en silencio aquella lengua quieta y blanca que solo acertaba a clarear un breve tercio de  cuarto, reducto de la calceta, el tazón y la baraja, quedando el resto espantado de sombras. Pero aquella tarde, rara excepción, la tía y madrina no le bajó el artilugio a la siempre dispuesta chavala que vivía con ellos- carecían de descendencia y en la casa de la ahijada boqueaban ya muchos, siete los hermanos, la ayuda era pues para ambos hogares- y le avisó de que a partir de entonces quedaba dispensada a perpetuidad de la tarea de limpiarlo. Lines, cumplidora pero extrañada, nueve años de lebaniega con remango, reparó en el resto de anomalías que habían aflorado ese día, como la reunión en la cocina de muchos familiares, gente de la vecindad próxima  y hasta algunos señores trajeados que ella no conocía y que hablaban entre sí con palabras extrañas haciendo gestos y apuntando en varias direcciones, y como aquel correr por la pared los bramantes trenzados que desde la misma mitad del techo se descolgaban y acababan hechos un gurruño dentro de una oscilante bola de cristal. Entonces, justo cuando el servicio de un limpio candil se hacía más necesario y todos aguardaban en silencio a que algo sucediese, momento salpicado de respeto y curiosidad y algo de temeros prevención, similar al alzamiento eucarístico de la sagrada forma, alguien dio una orden y las hebras que tenía aquel huevo en su interior enrojecieron como hierro en la fragua, y llamearon, y de pronto la pelota fosforesció y se inflamó por entero, irradiando un fulgor amarillento que barrió la noche de la cocina hasta dejar solo unas liaduras oscuras pegadas a los rincones. A Lines aquello le impresionó.

      - ¡Con decirte que esa noche no cené!

Fue la primera luz que tuvieron en la casa y venía de una fabricuca situada algunos kilómetros más abajo, molino que convertía en delgado hilo eléctrico el precipitarse de una torrentera, harina de chispas  surtida durante unas pocas horas de la noche, que aquellos arroyos no daban para más. Aún así el avance fue descomunal. "Tú sabes lo que era irse a la cama, dar la llave y, de repente, ¡haber luz!, habiendo vivido lo otro, Ay madre...", bisbisea Lines desde sus ojos bellos y bondadosos, desde su cuerpo trabajador, rama de fresno esbelta pero ya algo vencida por los años, mujer prudentísima y gran panderetera, y memoria enardecida de recuerdos y de honesta sabiduría, y de amor y defensa de las cosas del país.

   En aquel globo incandescente, Lines Vejo, nacida en el pueblo de Caloca en 1931, vio reflejadas muchas cosas...

Extraído el texto del libro: Palabras  mayores de Emilio Gancedo.

Un viaje por la memoria rural.

Muy recomendable su lectura.

La foto está sacada en el lebaniego pueblo de Luriezo, con una arquitectura rural digna de ver. 

13/2/18

¿SUBIMOS AL PORRACOLINA?

¿Por qué no?.

Es hora de subir una vez más a esta emblemática cima de Cantabria con sus 1414 metros de altitud y unos desniveles muy pronunciados.

Es una ascensión exigente, lo digo, por si  quieres subir con nosotros, y es posible que encontremos nieve en el ascenso, como  aquella que se ve al fondo de la foto, en el puerto de Alisas por donde hace un rato pasamos con el autobús.
 ¿Cómo deciros que ni el gallo pedrés ni el "gochu" nos van a acompañar?.
Dejando atrás las sombrías tapias del cementerio de Bustablado, dos soberbios ejemplares de castaño nos animan a continuar,  subiendo desde el fondo de un valle para alcanzar las cimas blancas y bajar hasta otro.
La pendiente y el lapiaz no se hacen esperar, el suelo húmedo y resbaladizo añade a la ruta más dificultad, hay que mirar muy bien donde pisar.
Antes de salir del bosque aparece la nieve que descansa sobre un lecho de hojas secas.

 En algún sitio leí que "huelen a santidad las hojas muertas"
El día amaneció con un viento del sur  que enseguida nos acaloró, pero al salir al descampado es otro cantar.

La altura y la fuerza del viento hace que tengamos que volver a ponernos los atuendos que nos habíamos quitado.

A las nubes mejor ni mirar, no te vayan a asustar...
...total...¿qué importa  si se juntan el cielo y el suelo?.
El Alto de Los Machucos, también conocido como Collado de la Espina está 921 metros de altitud, los espesores de la nieve ya son más que considerables.
Desde aquí hay una buena vista del Porracolina...cuando está despejado.
 Caminamos sin prisa, sin meta ni destino, por este lado de una frontera de estacas con alambre de espino.
El espesor de la nieve lo ha tapado todo, el viento la arremolina  y va formando crestas nuevas sobre los muros de piedra, los tocones de árboles caídos, las ramas rotas y los matorrales de helechos y escajos.
La lluvia es cada vez más intensa y empieza a diluir la nieve bajo los pies, llegar a la cima va a ser una tarea casi seguro imposible.
Optamos por seguir ruta y nos fijamos otro objetivo, el Porracolina va a seguir estando ahí y siempre habrá tiempo para intentar su ascenso una vez más.
Caminamos durante horas recreando la mirada por un escenario que parece  una radiografía de muros de piedra, árboles, cabañas y parcelas blancas que esperan  que llegue de colores preñada, la primavera. 
El suelo se vuelve fango y las suelas se cubren de barro, el camino se estira, se alarga, sube, baja...
La roca nos mira asustada.

De piedra,(como yo), os vais a quedar cuando veaís por donde hay que bajar.
Ya se ve el lecho del río Asón en el fondo del valle, y aunque cueste creerlo hasta aquí arriba llega el rumor de las aguas que como torrentes...
...bajan por las laderas arrastrando la nieve, las ramas y las piedras.

“¿Hemos vencido a un enemigo? A ninguno, excepto a nosotros mismos. ¿Hemos ganado un reino? No, y no obstante sí. Hemos logrado una satisfacción completa, hemos materializado. Luchar y comprender, nunca el uno sin el otro, esta es la ley.”
Mallory.

“Vive tu vida como si subieras una montaña. De vez en cuando mira la cumbre, pero más importante es admirar las cosas bellas del camino. Sube despacio, firme, y disfruta cada momento. Las vistas desde la cima serán el regalo perfecto tras el viaje.”
Harold V. Melcher.