Primer día de septiembre, soleado y con la mar en calma, paseando por la orilla veo a lo lejos dentro del agua como avanza lentamente un pescador de percebes que apenas puede con la carga.
Hace más de media hora que desde arriba en el acantilado, desde un Land Rover verde le están observando con unos prismáticos.
Ya le faltan pocos metros, está agotado y no desecha la ayuda que le presto para sacar el saco hasta la arena seca, me pide que le ayude a quitarse las mangas ceñidas al cuerpo del traje de goma,
- "Tira con fuerza, no importa si me rompes un brazo".
- "Estoy agotado, que hambre tengo".
- Me parece que arriba te están esperando.
- "Ya los he visto, pero se van a joder porque tengo licencia, podían bajar a echarme una mano,y ayudarme a cargar con el saco".
Esta escena la he vivido hoy en la playa y no he podido evitar recordarme de mi padre, un gran aficionado que fue al marisqueo y que debido a los tremendos esfuerzos que se vio obligado a hacer para rescatar de los golpes del mar a un compañero, acarreo durante años con una hernia de esófago.
A punto estuvieron de perecer ahogados los dos, desde aquel día no volvió a pescar percebes.
Calcula el pescador que ha cogido unos cuarenta kilos y me dice que los tiene vendidos a 70 Euros el kilo.
Y aún habrá quien diga que los percebes están caros.
Hace más de media hora que desde arriba en el acantilado, desde un Land Rover verde le están observando con unos prismáticos.
Ya le faltan pocos metros, está agotado y no desecha la ayuda que le presto para sacar el saco hasta la arena seca, me pide que le ayude a quitarse las mangas ceñidas al cuerpo del traje de goma,
- "Tira con fuerza, no importa si me rompes un brazo".
- "Estoy agotado, que hambre tengo".
- Me parece que arriba te están esperando.
- "Ya los he visto, pero se van a joder porque tengo licencia, podían bajar a echarme una mano,y ayudarme a cargar con el saco".
Esta escena la he vivido hoy en la playa y no he podido evitar recordarme de mi padre, un gran aficionado que fue al marisqueo y que debido a los tremendos esfuerzos que se vio obligado a hacer para rescatar de los golpes del mar a un compañero, acarreo durante años con una hernia de esófago.
A punto estuvieron de perecer ahogados los dos, desde aquel día no volvió a pescar percebes.
Calcula el pescador que ha cogido unos cuarenta kilos y me dice que los tiene vendidos a 70 Euros el kilo.
Y aún habrá quien diga que los percebes están caros.

24 comentarios:
Que buena colección de uñas.
¿Al menos te obsequiaría con una docena? Por la información.
¡Qué vida más dura la de los mariscadores y por lo que sé más si son percebes!
Un saludo.
Cuando tenemos el marisco en los platos no nos acordamos del trabajo que tiene cogermos solo pensamos en lo caro o barato que nos costaron...
Que buen día! aquí ha estado lloviendo todo el día, en plan otoñal y mañana mas...
Besos Tejón :)
· Ricos ricos. Todo un manjar... que me recuerda que también tuve una mala experiencia con ellos... o más exactamente, con un golpe de mar del Cantábrico.
Bueno, voy regresando poco a poco
· Un abrazo
CR & LMA
________________________________
·
Un trabajo duro de narices. Qué razón tiene Muerte Roja.
Abrazos, Tejón
La de veces que he visto yo a algún vecino llegando con el cesto lleno. Junto con las nécoras son mi marisco preferido. Los más bravíos.
Besucos
Yo los percebes,necoras,centollos etc,me parece una soberana perdida de tiempo.Y te lo puede decir Pili que yo apenas como marisco no es santo de mi devocion.Paso olimpicamente de ellos.Una pena lo de tu padre.Todos los dias vamos mi nieto y yo a comprar el pan al supermercado,y siempre quiere ver "bichos" en el tanatorio de los peces como llamo yo a las pescaderias,y me asombra ver como los marroquies mandan el percebe para aqui con unos pedazos de piedra del copon.En unos años tendremos medio Marruecos en España gracias a los percebes.
Un abrazo
Es cierto que son platos exquisitos, que gozamos cuando los tenemos en las mesas.Pero que duro trabajo. Un abrazo.
Hola Tejon.
Un curro duro,sin ninguna duda.
A mi no me hacen gracia pero mi mujer podria comerlos a todas horas.
Un abrazo.
Yo no soy de marisco, pero la verdad, es un trabajo en el que te la juegas. Pocas veces he podido probar percebes, alguna vez en La Coruña y alguna que otra en Santander.
no soy muy aficionado a los percebes, hay que reconocer que el trabajo de cogerlos es duro duro...
Saludos
Tampoco los habría cogido yo, Fermín.
Un abrazo.
Arriegan demasiado,Valverde, mi padre los pecaba por afición, nunca los vendio, pero el día que volvio a casa vivo de milagro, se abrazo a mi madre y alos pequeños que estabamos en la casa y no volvio a percebes.
Un saludo.
Ya lo dice el refran, mr, el que quiera peces que se moje el culo.
Un abrazo.
Yo muchos comí,ñOCO, y bien que me gustan, pero ahora como no me los regalen pagar por ellos no pago.
Un abrazo.
Duro más que de narices,Xibeliuss,jejeje
Un abrazo.
¿Y las langostas de Isla qué, Anjanuca? ¿No estan buenas?.
Besucos.
Me ha hecho gracia lo de el tanatorio de los peces,Jose, jejejje, enseñale bien a Iker.
Un abrazo.
En una mesa con percebes no hay que guardar la compostura,Marce, jejeje, con qué placer los rechupeteamos.
Un abrazo.
Pues que tenga cuidado,fosi, que dan mucha sed,jajaja.
Un abrazo.
A falta de marisco un buen chuletón, Ruben.
Gracias por pasar.
Duro y arriesgado,Flores.
Gracias por comentar, un saludo.
Entrañable entrada... Me ha despertado diversas sensaciones, la del que se juega la vida recogiendo los frutos del mar para que los señoritos se los coman..., la de la sobreexplotación de nuestro mar... (furtivos, tope de kilos por persona, etc)
En fin, Tejón, me ha gustado porque me ha movido a la reflexión..., y ya sabes lo que eso me gusta...
Gracias y un abrazo.
Siempre son un gran aporte para mis entradas tus comentario,Transi.
Gracias y un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada