Cuando acabe el cautiverio volveré a la mar y a los caminos,
pasaré otra vez por tantos sitios por donde pasé.
Andaré con los amigos que elegí.
Me miraré en el espejo de los ríos.
Veré crecer los árboles que regalé.
Esperaré que bajan las mareas.
Cuando suban, contaré las olas.
Treparé todas las peñas,
entre silencio y nieblas.
Porque nací libre,
libre quiero vivir.
La cabaña del "Jou de la Collá" se encuentra dentro del Parque Natural Saja-Besaya, en un entorno milagrosamente conservado y poco transitado , donde aún conviven entre robles y hayas, fauna salvaje, que pasta en los prados junto a vacas y caballos.
Preciosas palabras tejón, que ganas de vagar libremente por la montaña y respirar el olor de la Mar. Un enorme abrazo.
ResponderEliminarUnas ganas tremendas, Lola, esperemos que sea más pronto que tarde.
EliminarUn beso.
Así será, querido Tejón. Volverás a oler nubes y olas y vientos, volverás a admirar el mar y la montaña. Y aquí vendremos a leerte y a ver lo que tus ojos leen de la naturaleza que amas y amamos.
ResponderEliminarAbrazo. Ya queda menos. Cuidaros mucho.
Deseando poder contarlo, Nuria.
EliminarUn beso.
Mientras esto llegue, haremos una lista, como la que has hecho tú y la iremos cumpliendo una a una desde la primera hasta la última y aunque el orden varíe conforme lo vayamos realizando.
ResponderEliminarCuídate.
Besos
No importa el orden, Antonia, y habrá tiempo para todo.
EliminarUn abrazo.
·.
ResponderEliminarUna vez, me tomé el bocadillo de las doce en ese lugar. Es algo más que un lugar y tú lo cuentas muy bien con tus hermosas palabras.
Libres somos, y de otra manera seremos... y habremos de volver.
Hago mías tus palabras, puntos y comas incluidos.
Un abrazo... y a cuidarse TyT !
.·
LaMiradaAusente · & · CristalRasgado
En esta época seguro que está espectacular. ¿Cuando volvemos?.
EliminarAbrazos.
Echarás mucho de menos el campo, los escarpados montes, el aire puro. Tú, que eres andariego, anhelarás la libertad que supone anda y andar con el único objetivo de disfrutar del paisaje. A muchos bejaranos les pasa lo mismo. Ya, ya sé que no es consuelo, pero todo llegará, hasta la recuperación de la libertad. Al fin y al cabo el "bicho" no está en el vértice de la montaña si uno lo alcanza en solitario.
ResponderEliminarUn saludo
Jejeje, esperemos que el bicho no nos esté esperando en la cima de la montaña, y espero que no viaje conmigo, Carmen.
EliminarUn saludo.
Libre y salvaje como esa cabaña, precioso tu poema y tu fotografía, maravilloso ese entorno de la cabaña, cuando esto acabe volveremos a lo nuestro. Un abrazo Jesús.
ResponderEliminarVolveremos, Carlos, no creo que nos pongáis pegas para cruzar el desfiladero saliendo de los limites regionales,jajaja.
EliminarUn abrazo.
Ojalá sea verdad y, al menos, podamos tomarnos un respiro de libertad de algunas semanas entre brotes pandémicos. O, mejor aún, que la población que pueda verse afectada más adelante ya sea inmune y el virus pase del personal porque ya no encuentra a quien fastidiar.
ResponderEliminarUn saludo.
Parece que se va acercando el momento pero no hemos de bajar la guardia.
EliminarUn saludo, Cayetano.
Y yo me apunto, Tejón. Bonito reportaje.
ResponderEliminarUn abrazo y salud.
Apuntado quedas, Jordi.
EliminarUn abrazo.
Nos dices que ese lugar es poco transitado creo que el día que se pueda si nos dices parecerá una romería.
ResponderEliminarDe la mascarada de invierno de la que me hablaste en mi blog tengo noticias de ella no se si por tu blog o por otros medios.
Saludos.
Si, Tomás, estos lugares que durante tanto tiempo pasaron desapercibidos cada vez son más transitados. Es lo que tiene descubrirlos.
EliminarUn saludo.
Cuando acabe volveremos a sentir tejón. Y no olvidaremos lo que este encierro nos ha enseñado. Desear ser libres y volver a caminar admirando simplemente y sintiendo el paisaje que tenemos delante.
ResponderEliminarCuídate.
Desde casa te mando este abrazo 🙅
Un abrazo para ti, Laura. Creo que ya están limpiando tu vía verde.
EliminarEsse pequeno poema está lindo , mas a imagem
ResponderEliminaré maravilhosa.
Adorei conhecer.
janicce.
Muchas gracias por la visita y el comentario.
EliminarEncantado de conocerte.
Ya va quedando menos para poder disfrutar de toda la hermosura de la naturaleza y seguro que, después de este duro cautiverio, todo parecerá mucho más bonito y lo disfrutaremos con más gana y admiración.
ResponderEliminarBonito poema y preciosa la foto de esa pequeña cabaña, testigo de tantas historias.
Saludos
Nuestra geografía esconde muchos rincones como este, Pini, es una suerte poder disfrutarlos.
EliminarUn saludo.
Animo, ya sabes que la primavera sigue su curso y, l final nos reencontraremos con la madre Naturaleza, eso o el planeta nos destruirá cuando sobremos.
ResponderEliminarUn abrazo
La naturaleza se porta demasiado bien con nosotros, ¿y como se lo agradecemos?. llenando los caminos de guantes y mascarillas, no tenemos remedio, somos lo peor que le puede pasar al planeta.
EliminarUn abrazo.
Ni soy negativa, ni lo quiero ser, quiero pensar en tanta belleza, como describes, pero la vidaS me enseño como decia y compañero mio, POR MUCHO TEMPRAR, A MAS AMANECE, MAS MADRUGA
ResponderEliminarBESUCO
Nunca negativa, siempre positiva...¿no era eso lo que decía el holandés del Barsa? jajaja
EliminarBesos.
Hago mías tus palabras, qué ganas de volver a ser libre y poder volar de nuevo!!! Hoy he podido dar un paseo con mis hijos por la playa de Ostende y la punta del Rebanal y me ha sabido a gloria. Fantástica la foto de Jou de la Collá, me ha encantado. Un fuerte abrazo desde Castro.
ResponderEliminarLo creo, Germán, ahora saboreamos más las cosas que tenemos alrededor, y por Castro vais "sobraos" de rincones guapos.
EliminarUn abrazo.
Ay, que ganas de que se hagan realidad tus palabras querido amigo. Conociéndote un poco por tus fotografías, tus textos, tu manera de ser, me imagino como debes ansiar la libertad de ir de acá para allá. Me ocurre igual a mi. Se nos está haciendo muy largo... Mucho ánimo y un fuerte abrazo.
ResponderEliminarAnimo, Maripaz, que ya queda menos.
EliminarUn abrazo y muchas gracias por tus palabras.
Esa cabaña milagrosa me remonta a un cuento de fantasías
ResponderEliminarEs de cuento, Clarisa.
EliminarGracias por pasar y comentar.
Que maravilla, una pasada! Me encantan las brañas, sobre todo si están recónditas...Sé de unas, que no conoce nadie. Un día se lo tengo que decir a un tejón del bosque...para que haya alguien que lo sepa, y que guarde mi secreto.
ResponderEliminarPrecioso post, muchos besos.
Cuando avises a ese tejón, avísame a mí también, que os acompaño.
EliminarBesos.
Alguna braña va quedando pero cada vez menos y es una verdadera pena, me encanta la foto, el post y todooo, todo y todo.
ResponderEliminarEn breve nos encontraremos por algún sendero que ya es hora de tirarse al monte.
Besines utópicos.-
Ojalá nos encontremos.
ResponderEliminarUn beso.