Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

27/5/14

TRAIL ECOPARQUE DE TRASMIERA

Esta entrada que voy a etiquetar como "Rutas y senderísmo",es algo más, es naturaleza, paisajes, mar, instantes, y más que nada es un homenaje al esfuerzo, al tesón, al sacrificio y a la fuerza de voluntad de una de las mujeres de mi vida. Se llama Noemí y es mi hija la mayor. Acaba de enterarse de la entrada que estoy haciendo y me dice: " pero yo no soy significativa, era una actividad para deportistas, y yo no lo soy".

 El día amaneció nublado y  seguía gris cuando llegamos a la localidad costera de Isla, en el Municipio de Arnuero, la marea estaba baja y desde esta orilla del mar tomamos la salida a las nueve de la mañana los más de seiscientos andarines inscritos para hacer  un recorrido de 25 kilómetros, con un desnivel acumulado de 1700m y 850m de desnivel positivo aproximadamente.
Tras unos primeros 800 metros por las calles de Isla-Playa accedemos a la senda costera de la Ría de Quejo, que nos llevará hasta el Molino de Mareas de Santa Olaja (Km. 2 aprox.), corazón del Ecoparque de Trasmiera que da nombre al Trail, y que atravesaremos por el dique  interior del molino.
Enfrente ya vemos el Monte Cincho (249 m.), preciosa atalaya de la Costa de Siete Villas, tupida de encinar cantábrico,y que visto desde fuera parece imposible que se pueda caminar por la espesura de su interior.
Tras dejar atrás las marismas y los pueblos de Soano y Castillo comenzamos a subir  a la Sierra del Molino del Viento (210 m). El camino está completamente embarrado por las lluvias de días anteriores y por aquí Noemí ya empieza a resoplar.
A partir del kilómetro ocho nos empiezan a adelantar los primeros participantes que hacen el trail corriendo y han salido una hora más tarde. Hemos de apartarnos para no entorpecer su ritmo, vamos ya tan retrasados que son ellos los que nos dan animo para continuar y Noemí dice:"Me apunte sin saber a lo que me iba a enfrentar y una vez aquí no me queda más remedio que acabarlo".
Saliendo del bosque el paisaje verde y las cajigas son un estimulo para la marcha pero Noemí ya no puede ni con la botella del agua. Marta que todavía nos acompaña se hace cargo del paraguas y los bastones, un poco más adelante, siguiendo mi consejo nos dejará para continuar a su ritmo y ya no la volveremos a ver hasta el final.
"La dificultad de asistir a estos eventos no siendo deportista, hace que la marea te lleve a un ritmo que no es el tuyo y ahí desgastas más que nada". Esta es la reflexión que hace Noemí cuando empezamos a subir las primeras rampas de El Cincho, cada paso es un sacrificio, hago que tome liquido continuamente y tiene que engancharse a mi brazo para poder llegar a la cima.
Hemos llegado al kilómetro catorce, la organización tenía calculado que quien no pasara por este punto antes de las doce y media no podría continuar, son las doce, luego tenemos licencia para seguir.

Hasta pasar por la Iglesia de Isla el terreno es llano, algunos huertos de Isla, tan apreciados por sus pimientos, tomates y toda clase de verduras, ya están sembrados y se ven tierras recién aradas.

En el avituallamiento reponemos líquidos y tomamos frutos secos y manzanas, los plátanos se han terminado.
"No te puedo decir nada del entorno porque no me enteré".

Pues mira que bonito era, todo verde, los caballos pastando, la ría de Castellanos y allá, al fondo la Iglesia románica de Santa María de Bareyo...
...las encinas, los madroños, las rapaces volando sobre nosotros, todo esto te lo perdiste...
...mientras seguías tú lento caminar. Alguna pausa para darte animo, un achuchón, un beso, un abrazo, tú habías salido mentalizada para ser la última y yo aquí ya estaba convencido de que así iba a ser.
Para cuando quisimos asomarnos a la mar, ya era casi seguro que no teníamos a nadie detrás y no te quedaban fuerzas para ver a las olas saltar.
Ya hemos llegado al kilómetro veintidós, este tramo costero por los Acantilados de Quejo es espectacular, se respira la sal, huele a mar...
... y parece que recuperas un poco el animo, para saltar los obstáculos que en el camino se nos han de cruzar.
El Cabo de Quejo esta circundado por la espuma y las aguas verdes, lugar casi inaccesible con unos fondos rocosos donde se crían las apreciadas langostas que tanta fama gastronómica dan a los pueblos turísticos de la zona.
Kilómetro 24, parece que ya está cerca el final pero quedan, "las cuestas más pindias que jamás vi..."
Caminando detrás de ella me experimento una mezcla de sensaciones y emociones que no se como explicar. El echo de estar aquí, ayudando a mi hija como cuando era chica me hace creer que sin ser imprescindible, uno aún es útil para ayudar a los hijos y que aunque tengan su vida y hayan abandonado el nido siempre nos van a necesitar.
Vamos,Noemí, adelante que este no nos va a ganar.
Ya se ve el final, aquello del fondo es Santoña y el Monte Buciero, El Brusco y la playa de Trengandín y Noja, ya no nos queda "na".
"Es que no hay más que plantear, había que hacerlo y punto, aunque sin ti no lo hubiera acabado,papá.
  Me siento satisfecha, pero tampoco exageradamente, las sensaciones hubieran sido más intensas si hubiera abandonado, que entonces me hubiera cabreado muchísimo conmigo misma".

Las nubes continuaban allí, cuando llegamos había subido la marea y al pasar por meta el chip que llevábamos en el dorsal nos dio el tiempo y Noemí no vio cumplido su objetivo.

En el diploma que me dieron pone: Posición General-277- Posición Categoría-277 Tiempo total 6 horas, 1 minuto, 3 segundos. Distancia 25 kms- Velocidad media, 3,96 km/h.

Noemí quedó en  la posición 276 y un segundo menos, mecachis en la mar, me ganó.

14/5/14

ORQUIDEAS Y LAGARTOS

Aparte de sus maravillosos  colores, ¿que pueden tener en común esta orquídea y el lagarto?.
Pues un enemigo, los herbicidas de los que tanto se abusa para mantener limpios los caminos, las tapias de piedra, las orillas de los arroyos, linderos y otros espacios cercanos.
 
La orquídea silvestre que nos ha salido por vez primera en el jardín se llama"Ophrys apifera", su vistosidad disfrazada de abeja hace que los machos de esta especie caigan en la trampa y se acerquen para aparearse, garantizandose la orquídea de esta manera su preservación a pesar de que solamente el 10% de ellas es polinizada, cada flor produce 12.000 diminutas semillas.
 
Un reciente estudio dice que el 17% de la miel que se produce en España está contaminada por el uso y abuso que se hace de los herbicidas y está disminuyendo alarmantemente, por la misma causa, la población de abejas.

Las colonias de lagartos que viven y se reproducen en las paredes de piedra y en las cercas se están viendo mermadas al destruir los herbicidas no selectivos como el "glifosato" las matas, zarzas y toda la vegetación necesaria para la supervivencia y conservación de especies como el lagarto. 

La "atrazina", (otro componente de los herbicidas) provoca trastornos hormonales, afectando la función reproductora de estos animales, y puede resultar dañina incluso para el hombre.

Y ahora, despues de dejaros mal cuerpo voy a bajar al jardín de la comunidad para ver si puedo conservar la orquídea antes de que vengan a segarlo.

6/5/14

BROTES DE MAYO


  "Como la locura es innata en el hombre,
es posible tener algún brote en cualquier momento".
 (Gao Xinjian)
 


1/5/14

LOS ÁRBOLES ME HABLAN

¡¡Chissst!!- ¡¡Oyeme, que te estoy hablando a ti!!

 Tú ya has pasado más veces por aquí, te recuerdo de otros años, cuando venías a coger castañas en otoño.

 Hazme compañía un rato y dame un poco de calor que estoy aterido por el frío, encorvado por el peso de los años y aburrido de oír el río y escuchar siempre el mismo cantar.

Ayyy, si al menos volvieran los pájaros a anidar, ¿pero donde quedaron mis ramas?. Ellas que crecieron tan altas buscando la luz, se ven hoy truncadas sobre mi espalda.

¿Por qué no vienes un día con los niños?.

Dicen, que sus risas, ahuyentan el dolor y el llanto.

 Ven con ellos cuando estén maduros los arándanos, los subes hasta las cascadas y para cuando bajéis, me contais que tal se consevan los tejos.¡¡¡Esos, esos si que son viejos!!!.

 Si  te quedas un poco más, enseguida cantará el cárabo, y si no haces mucho ruido, podrás ver a los corzos bebiendo en el río.

A ver si salgo guapo en la foto.
 Cuando la tengas vuelves para enseñármela otro día, charlaremos otro ratuco y te daré las gracias por hacer un poco más llevadera mi agonía.