Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces", símbolo del sentido común, el coraje y la determinación, sabio ermitaño, leal con sus amigos, amante del buen tiempo y de los rayos del sol, y busco el equilibrio entre lo que yace bajo la tierra y lo que descansa sobre ella.

Intento ser como el tejón de "El viento entre los sauces",simbolo del sentido común,el coraje y la

27/7/11

LASTRES



Las casas blancas y escalonadas sobre un acantilado, calles estrechas y empinadas,patios llenos de flores... todo en su conjunto hacen que sea recomendable una visita a este bello pueblo pesquero asturiano que en el año de 1992 fue merecidamente declarado Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico.

Su economía basada principalmente en la pesca y la agricultura se ha visto reforzada en los últimos años por un turismo en auge que quiere conocer los lugares donde se rueda la serie de televisión "El Doctor Mateo".


Serie que he de decir que yo no sigo, y que me llamó mucho la atención el día que fui, ver como la gente buscaba y trataba de localizar las casas y los rincones que sirven de plató cinematográfico, perdiéndose otros rincones y otros detalles como los que yo quiero reflejar en las fotos.

Una terraza con sus sillas vacías, esperando alguien que se siente en ellas para poder observar desde tan privilegiada atalaya el precioso puerto pesquero, bien protegido y resguardado de los temporales del Cantábrico.




Cada casa, cada rincón merece una foto, como muestra pongo estas dos cargadas de sabor marinero.



En las afueras del pueblo, siguiendo un sendero bien marcado, se puede llegar con un poco de cuidado con el coche, nos acercamos hasta el faro desde donde pudimos contemplar una amplia linea de la siempre bella costa asturiana aunque estuviese lloviendo y a ratos nos envolviese la niebla.

22/7/11

EL SOL Y LA MAR

Leyendo a Jesús Cancio, el poeta del mar del que se ha reeditado su obra completa. El martes iré a Comillas a por el tercer libro " Romancero del mar".

El sol y la mar tenían amores.
Amores de madrugada.
Por cada beso de luz
Un rizo de espuma blanca.

El mar le dijo a la aurora
"¿Me quieres linda mañana?"
Y ella por loca respuesta
Llenó de besos su cara.

Con la mar crecieron
De los amantes las ansias
Hubo suspiros de brisa
Hubo arrullos de oleadas
Y hubo palpitaciones
De las encendidas aguas.

Eran voces contenidas
Palabras entrecortadas
Por cada emoción nacida
De lo más hondo del alma.

Esta entrada se la dedico a "Transi".

17/7/11

LA CATEDRAL DE LOS PECES




Este es el nombre por el que se conoce hoy el campanario de la iglesia de Las Rozas de Valdearroyo, uno de los numerosos pueblos que con más de cuatrocientas casas cubrieron las aguas, allá por los años cincuenta tras la construcción de la presa del pantano del Ebro.

Con sus veintidós kms de longitud es también conocido como el mar de las montañas del sur de Cantabria pues el setenta por ciento está dentro de la Comunidad y el resto en la provincia castellana de Burgos.

Su construcción se prolongó durante años sufriendo distintos paros entre los años de 1921 y 1945 aunque su inauguración por "El Caudillo" no fue hasta el año de 1952.

Para los humildes habitantes de la zona la construcción del pantano supuso un verdadero drama pues tuvieron que abandonar sus rebaños y sus casas a cambio de falsas promesas y unas miserables indemnizaciones.

Las aguas del pantano transformaron el clima y el medio natural de muchas especies y aún hoy en día sigue la transformación pues no es extraño ver a tantos kms de distancia del mar a las gaviotas mezclandose con las cigüeñas y las rapaces de montaña. Se tiene conocimiento de la existencia de mejillones y cangrejos de río que han acabado con los autóctonos y en sus orillas hay abundancia de plantas invasoras.


Pueblos como Arija (Burgos) Las Rozas, Arroyo.... vieron como cerraban las fabricas y los hornos de la industria del vidrio que durante años habían aportado riqueza empleo en la comarca de Campoo.

El pantano aportó riqueza a otras comunidades como La Rioja, Navarra y Aragón haciendo cultivables vastas extensiones de terreno y garantizando el suministro de agua a la población.

Cada vez es mayor el tirón y el aprovechamiento turistico que de el pantano se hace hoy en día, en sus orillas en Arija hay un camping con zona de baños y practicas de deportes náuticos y como el viento casi siempre está garantizado se puede ver en sus aguas deslizarse surfistas en sus distintas modalidades.

Recorrer todo su contorno es un constante regalo para la vista pues sin perder de vista las aguas del pantano, en sus inmediaciones, los prados verdes se deslizan en suaves pendientes y en sus orillas podemos ver manadas de caballos y vacas pastando mansamente.

Bosques que en su interior guardan una frescura que se agradece en los días de verano y un rico patrimonio.

Como ejemplo de lo que cuento está la iniciativa llevada a cabo recientemente de la construcción de una pasarela en el agua que nos acerca hasta el campanario sumergido en las aguas del pantano de la iglesia de las Rozas, las escaleras también nuevas de su interior nos llevaran hasta lo más alto de recuperada cúspide de la torre, desde donde se pueden contemplar las dimensiones de un pantano que se confunde con el mar.

Los enlaces que os dejo son bastante interesantes.

10/7/11

LA CASA DE LOS TIROS




Eramos unos críos de pantalón corto y para ir a la escuela teníamos que caminar más de tres kms por la orilla del camino real. Un camino flanqueado a ambos lados por hileras de chopos y plátanos que en verano nos daban sombra y en invierno servían para proteger nuestras pantorrillas desnudas de las celliscas de granizo.

Entre idas y venidas todos los días pasábamos cuatro veces por delante de la fachada de piedra y los cañones tallados al lado del escudo nos hacían soñar con caballeros, armaduras de acero y batallas.

A principios de los años sesenta el correo no llegaba como hoy a todas las casas del pueblo.

El cartero dejaba las cartas en la escuela y era el maestro el que se encargaba de que llegaran a sus destinos. Era un engorro y nadie quería hacerlo pero tampoco ninguno se atrevía a negarse cuando el recto maestro de la época nos hacía llevar la correspondencia de cada barrio. A mi me tocó llevar las cartas del barrio la Venera y del mio,Valmoreda.


La Casa de los Tiros tenía cartas todos los días y es que en ella vivía gente muy importante, señores muy ricos venidos de Alemania cuando acabo la guerra que tenían jardinero, chofer y criadas de uniforme negro y delantal blanco

Cuando llamaba al timbre para entregar las cartas ladraban al otro lado del portalón de madera unos perros que daban respeto y más de un susto cuando asomaban sus morros chatos echando espuma por la boca por encima de los muros de piedra, pero que se volvían dóciles y mansos cuando la criada que venia andando por el largo pasillo de losas que separaba la distancia entre la portalada de madera y la casa, les hablaba en un idioma que para nosotros resultaba extraño.

Nos pegábamos por asomar las narices para ver lo que había dentro cuando abría un pequeño ventanuco enrejado para recoger las cartas pues se nos antojaba que aquellas paredes escondían un mundo distinto al que veíamos desde fuera, estanques con peces de colores, invernaderos con flores desconocidas y unos árboles cuyos frutos nos llevaban los ojos de la cara y nos hacían la boca agua.

Era una fiesta el día que raramente salía a por las cartas la señora de la casa, (doña Marta) y nos abría las puertas para que pasáramos a coger unas ciruelas gordas y amarillas que rompían por el peso y la abundancia las ramas de los ciruelos japoneses.

De paso admirábamos el Mercedes aparcado en el garaje y al chofer de don Guillermo que siempre tenía los tapacubos de aquellas ruedas que parecían de plata y la carrocería de charol por lo que brillaban.

Pero si algo recuerdo que nos daba envidia y nos hizo perder parte de nuestra inocencia fue cuando vimos los juguetes que los Reyes Magos trajeron un año a los niños de la casa, un tren de madera con vagones en los que cabían sentados y unos caballos balancines también de madera que sin conocer su destino habíamos visto construir durante semanas en la carpintería del pueblo.

Por fuera de la tapia había un árbol que se asemejaba a los castaños del bosque pero que daba unas castañas distintas y que ni siquiera nos atreviamos a coger pues si lo hacíamos y las probábamos nos quedaríamos enanos.

Nunca faltaban motivos para admirar nuestra querida casa de los tiros pues los nuevos dueños de la casa fueron reformando y aportando a la estructura de este noble edificio, con sus escudos y su historia de hidalgos montañeses, nuevos elementos de piedra como el de la foto que vimos traer desmontado en piezas y armado en el jardín exterior a la sombra de las adelfas.

6/7/11

MI ÚLTIMO DESPISTE

















En algún lugar de mi costa tiene que estar, perdida entre rocas, percebes, mejillones, algas y caracoles si la marea no me la devuelve a la orilla, en algún lugar de esta costa tiene que estar, la tarjeta de mi cámara que se me perdió ayer a la orilla de la mar.